martes, 28 de agosto de 2018

AGUA DE COLONIA JUAN MARÍA FARINA


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La marca de perfume más antigua  registrada es el Agua de Colonia Juan María Farina. A partir de ella todas las fragancias se llaman agua de colonia. Este perfume fue inventado por el italiano Juan María Farina (1685-1766) en la ciudad que lo acogió: Colonia; y por eso, agradecido, le puso ese nombre. El Agua de Colonia contiene esencia de varios frutos combinada con hierbas. Farina escribió:
“He descubierto un perfume que me hace recordar a un amanecer italiano, a narcisos de montaña, a azahares de naranjo justo después de la lluvia. Él me refresca y refuerza mis sentidos y mi fantasía”. Particularmente creo en la aromaterapia: cuando estoy cansado me lavo la cara y me perfumo y siento que la energía vuelve a mi cuerpo y al cerebro.
El Agua de Colonia Juan María Farina se hizo muy famosa y la usaban reyes como Fernando VI de  España;  escritores como Goethe; músicos como Mozart; filósofos como Voltaire; militares como Bonaparte; libertadores como Simón Bolívar; y gente sencilla como Alfonso Malaspina, mi padre, a través de quien supe de la existencia de este maravilloso perfume. Él tenía su frasco aromático en su repisa y la usaba durante veladas en las fiestas patronales, en reuniones de amigos importantes o cuando viajaba a otra ciudades en plan de negocios.

CATEDRAL DE COLONIA


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La Catedral de Colonia  se construyó durante seiscientos años. Empezó a levantarse en la Edad Media (1248) y fue concluida en el siglo XIX (1880). Esta catedral es bella e imponente, pero atrae a todo el mundo porque dentro de ella se encuentra, supuestamente,  el Relicario con los restos de los Tres Reyes Magos,  transportados desde la catedral de Milán en 1164. Es claro que lo de los Reyes Magos es una fábula, pero la gente se agolpa para ver la urna dorada porque todos en el fondo somos niños cuando tenemos la capacidad de soñar, tanto para recordar lo que fuimos como para planificar el futuro.

COLONIA, AGRIPINA Y NERÓN


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Llegamos a Colonia, ciudad a la cual identifico personalmente en tres dimensiones: el nacimiento de Agripina, la Catedral y la invención del Agua de Colonia.
Esta ciudad se llama así porque era una colonia del Imperio Romano. Cuando estudiaba Historia en la escuela y en el bachillerato me horrorizaba tanta locura por alcanzar y mantener el poder político. Roma es el plato fuerte. Nerón fue uno de los emperadores romanos más sanguinarios. Los exegetas de la Biblia lo asocian al propio Lucifer. Las monedas emitidas en su tiempo (siglo I)  arrojan una evidencia indiscutible: tiene cara de loco. Quemó Roma y culpó a los cristianos para perseguirlos. El padre de Nerón, Cneo Domicio Enobarbo, es catalogado por los historiadores como un hombre despreciable y deshonesto. Era un asesino: incluso mató  deliberadamente con su carruaje  a un niño que jugaba en la calle. Pero si el padre era una joya, la madre, Agripina (nacida en Colonia) era una superjoya; a tal extremo que cuando nació Nerón, Cneo dijo: somos tan malos que nuestro hijo será un monstruo. Y no se equivocó. Agripina fraguó todas las componendas políticas, con muchos muertos de por medio, para que Nerón llegara al poder., Un adivino le dijo: si tu hijo llega a ser emperador, te matará. Agripina contestó: eso no importa con tal que él llegue al trono. La profecía se cumplió. Un hombre se acercó con una daga hasta Agripina para asesinarla, y ella le dijo: hiere en el vientre porque de allí salió ese diablo.

ÁMSTERDAM, UTRECHT Y ARNHEM


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Amanece en Ámsterdam. Son las cinco de la mañana y contemplo por la ventana el jardín silencioso donde ayer correteaban unos conejos-mascotas. Por la radio hay música clásica.
Hoy partimos hacia Alemania. Pasamos por  Utrecht, ciudad que recuerdo por las lecciones de Historia Universal y la firma de un tratado, según el cual los europeos luego de matarse varios años decidieron hacer las paces y dividirse el continente  como si fuera una torta. También se recuerda esta ciudad porque durante la Segunda Guerra Mundial los ingleses le lanzaron paracaídas con muñecos para confundir a los alemanes.
 Entre árboles y espacios vacíos, bajo una espesa neblina, aparecen los famosos canales y molinos de Utrecht.
Sigue otra ciudad famosa en la misma Segunda Guerra Mundial: Arnhem. Las Fuerzas Aliadas querían tomar sus puentes para luego entrar a Alemania, pero fracasaron.

miércoles, 22 de agosto de 2018

MARKEN








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Camino a la próxima ciudad entramos a una granja de quesos llamada “El gato en el bosque”. Allí nos hacen una demostración de cómo se fabrican algunas delicateses holandesas, luego de lo cual viene una degustación de variados quesos y salsas.
Partimos a Marken, antigua isla ahora unida al país con un dique. Caminamos por estrechas veredas y entre casas de madera  que mantiene su estilo  y estructura arquitectónica medieval. Son conservadas como museos con cuadros, vestimentas antiguas y muebles como mesas, sillas y camas. Me llama poderosamente la atención una cama para dormir sentado. Preguntó como médico la posible causa de la construcción de ese mueble peculiar. Me explican que ciertas personas pensaban que debían dormir es pose sentada para evitar que la sangre se vaya a la cabeza (¿?) porque eso puede provocar la muerte (¿?). En mi práctica médica he tenido pacientes muy obesos que dormían sentados porque no pueden respirar si duermen en forma horizontal. Eso se llama síndrome de la apnea del sueño: la persona siente que la respiración se le paraliza momentáneamente y tiene mucho miedo, por eso prefiere dormir sentada. Pero he visto otros pacientes: los que piensan que la muerte les puede sólo sobrevenir en una cama para dormir en la noche. Por eso se hacen una cama que se parezca más a un sofá, a un diván o un mueble para sentarse. Nikolai Gógol, un escritor ruso muy famoso del siglo XIX y cuyos cuentos sarcásticos leí cuando llegué a  Moscú, solía dormir en sillas o muebles. Incluso no se quitaba la ropa ni el calzado. Unos afirman que temía morir en la cama, pero otros creen que lo hacía por motivos religiosos: practicaba una especie de mortificación corporal para sacrificarse y agradar a dios.
Salimos de los museos y admiramos sus balcones con muchas flores, sobre los cuales revolotea una bandada de gorriones.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    
























miércoles, 15 de agosto de 2018

VOLEDAM


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En Voledam hay fiesta cuando llegamos. Celebran la construcción del dique. Esas fiestas pueden compararse con las “patronales” nuestras. Hay música, cerveza por todos lados y gente bailando. Algunos bailan  tumbándose hacia atrás hasta caer al suelo, y allí en el piso continúan moviendo su cuerpo.  Dos mujeres bailan sentadas en el piso como en un trencito una detrás de la otra balaceándose por todos los lados.

Voledam es un pueblo portuario. Estamos frente a las aguas del río IJsselmeer (¡Que nombre más raro!). Por allí hay unas estatuas de bronce. Me siento en un banco al lado de un viejo marinero. Lo saludo en español, pero no me contesta. Lo hago en inglés, pero tampoco escucho su respuesta. Luego lo miro bien y comprendo que es una de esas estatuas de bronce… Más relajado por estar sentado con alguien a quien le puedes  decir todos los secretos que uno tenga con la seguridad de que no se los contará a nadie, contemplo el cielo oscuro, lleno de nubarrones gigantes.

Vamos al museo de la ciudad con fotografías viejas, suecos y vestidos tradicionales.
Pedimos para probar  arenques y anguillas. Pasamos esos platos con cerveza negra y vino tinto. Luego caminamos por entre las casas de madera y los molinos.




martes, 14 de agosto de 2018

VAN GOGH


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Estamos cerca del Museo de Van Gogh en Ámsterdam. Compro una miniatura del cuadro “Campesinos comiendo patatas”, la primera gran obra del artista. En mis notas sobre los sueños escribí lo siguiente:







“Entré caminando al pueblo y llegué hasta la plaza. Allí se realizaban unos espectáculos con niños danzando. En la avenida me detuve en la esquina de las Prieto (unas viejitas que tenían una bodega en Las Mercedes del Llano), convertida en una especie de venta de comida. Entré para comerme algo. La estancia estaba oscura a pesar de que una luz tenue emanaba de una lámpara de kerosene colgada en el centro del techo. Sobre las mesas estaba unos platos con manjares que no distinguía. La gente comía en silencio.
Partí hacia la casa. Caminé por el corredor hasta mi cuarto. Papá y mamá me saludaron y me siguieron comentándome sobre algo que no entendí.
Me desperté y concluí que la estancia de las Prieto se parecía mucho al cuadro de Van Gogh llamado Los campesinos comiendo patatas”.
Van Gogh (1853-1890) es uno de los artistas que más ha interesado a los psiquiatras. He leído varios trabajos sobre su posible locura. Unos dicen que era epiléptico, bipolar, esquizofrénico, etc. Él mismo escribió: Mi juventud fue triste, fría y estéril.
Los especialistas toman en cuenta su carácter retraído y conflictivo, su tendencia al aislamiento y el uso de colores que le dan a sus pinturas una sensación de soledad y melancolía.
El episodio no aclarado de su oreja cortada que trató de regalar a una prostituta arroja más sospechas sobre una salud mental afectada. Unos dicen que pudo  sufrir neurosífilis o sífilis que llega al cerebro. Van Gogh padeció esa enfermedad y recibió tratamiento para la misma. Pero ese tratamiento pudo no haber curado totalmente ese mal porque aún no se habían inventado los antibióticos, específicamente la penicilina, la cual si resultó efectiva, Por allí he leído una curiosa versión  sobre el tema. Se trata de una pintura en la cual el famoso artista holandés retrata al médico que lo asistió hasta su muerte, Paul Gachet.
En ese cuadro aparece el médico francés Paul Gachet en pose pensativa y melancólica y con ramo de flores sobre la mesa, el cual está cerca de su mano izquierda. Los analistas dicen que esa flor es una planta digital, de la cual se hace un medicamento para enfermedades cardíacas. Con esta composición Van Gogh quiso resaltar la condición médica de Gachet. Pero los que hilan fino afirman que esa era la planta que le recetaba el psiquiatra y homeópata Gachet a su ilustre paciente.
La práctica médica  con la digoxina y otros medicamentos derivados de la planta digital ha comprobado que la misma tiene efectos adversos sobre las personas que los usan. Entre esos efectos están la debilidad, la apatía, dolores de cabeza, depresión, psicosis y hasta alteraciones de la visión. Esta planta explicaría los cambios bruscos de humor que experimentaba el artista con frecuencia. Y la alteración de la visión tal vez le ayudó a la hora de escoger las pinturas de sus obras.
Bueno, esas son solo divagaciones.
En mi biblioteca tengo tres libros sobre Van Gogh, por lo menos. Todos bellamente empastados.

domingo, 12 de agosto de 2018

ANA FRANK



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Vemos unas poleas en la parte externa de los edificios, son para llevar las camas, lavadoras, neveras, etc., hasta los apartamentos. Es una forma práctica y cómoda de sacar y meter enseres cuando no hay ascensores de gran capacidad y las escaleras son estrechas
Sabemos que el medio de transporte oficial es la bicicleta. A los niños primero les enseñan a nadar y luego a andar en bicicleta. Hombres, mujeres, viejitos e infantes viajan en bicicleta. Hay un estacionamiento gigante de varios pisos para bicicletas. Pregunto al guía cómo encuentra su bicicleta el usuario. Bueno, responde, si no la encuentra se roba una cualquiera, y cuando viene el amo de la bici que se robaron, se roba otra, y así  se roban unos a otros y no pasa nada porque son muy baratas…
Pasamos frente a la casa natal de Espinoza, el pensador  de la tolerancia. Comentan que la filosofía de los holandeses la resume la expresión francesa: “laissez faire, laissez passer”, que significa  “dejen hacer, dejen pasar”.
Llegamos a la casa donde murió Rembrandt en 1669 a la edad de 63 años. No se saben las causas de su muerte, pero los especialistas afirman que por sus innumerables autorretratos puede diagnosticársele melancolía y depresión. Esto lo corrobora su tendencia  a la soledad y el uso de colores oscuros los últimos años de su vida.
Un canal está cubierto de flores. Es un mercado flotante. Un puente tiene sobre sus barandas muchas coronas. Y de repente la belleza se transforma cuando observo un canal con mucha basura. Siempre hay gente que desentona.
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Estamos cerca de la casa de Ana Frank. Es uno de los sitios más visitados de Ámsterdam. Discuto con la guía sobre el Diario de Ana Frank. Le digo que una niña que apenas tenía 13 años no pudo escribir ese diario, el cual me parece provenir de una mano adulta. Me contesta que las circunstancias terribles de la guerra la hicieron madurar prematuramente. Puede ser, pero quedo con mis dudas. La cola es enorme y eso me desanima para entrar a la casa. Pero repaso el libro con mucho cuidado y encuentro cosas muy interesantes. Ana dice que inicia su diario porque el papel es más paciente que el hombre. Cuando se escondió de los alemanes en esa casa que ahora vemos de cerca sólo pudo despedirse de su gato Moortie. Ese  amor hacia los animales nunca lo perdió :hizo amistad con otro  gato llamado Boche que vivía en un anexo a su escondite.
De noche debían guardar absoluto silencio para no ser descubiertos por los gendarmes. Cuando alguien tosía le daban codeína, un poderoso medicamento que inhibe el reflejo de la tos. Ella escribe: “Muertas de miedo, la señora  Van Daam y yo casi nos desmayábamos  cada vez que el señor tosía. Por fin, uno de nosotros tuvo la brillante idea  de darle codeína, calmando así los comprometedores accesos”.
Luego este largo párrafo:
          “Una gripe me ha impedido volver a escribirte antes de hoy .Es horrible estar enferma aquí. Cada vez que tenía que toser, me acurrucaba bajo las cobijas  para ahogar el ruido, con el resultado que la garganta me hacía  aún más cosquillas .Tuvieron que darme leche con miel, azúcar y pastillas. Cuando pienso en los tratamientos  que tuve que soportar  me dan todavía vértigos: sudoríparos, compresas húmedas, cataplasmas,  bebidas calientes , gargarismos, toques, jugo de limón, vaso de agua caliente y el termómetro cada dos horas en completa inmovilidad”.
Cuando el médico no tiene fonendoscopio, para escuchar el corazón o los pulmones del paciente, puede colocar su oído sobre el pecho del enfermo. Eso se llama auscultación directa; y lo notamos en las siguientes líneas:
“…Lo más desagradable fue sentir sobre el pecho desnudo la cabeza envaselinada de Dussel, quien, dándoselas  de médico, se empeñó en auscultar  mi pobre caja torácica”.
Con todas las penurias Ana se empeña en dejar un testimonio para la posteridad: “Quiero que algo de mi perdure después de la muerte”.

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Hay   unas frases en el Diario de Ana Frank que llaman poderosamente la atención por la fuerza y convicción de vida que transmiten:
-.Las personas libres jamás podrán concebir lo que los libros significan para quienes vivimos encerrados. Leer, aprender…
-Me has preguntado cuáles son mis intereses y pasatiempos y me apresuro a responderte…En primer lugar escribir, lo que en realidad no entra en la categoría de pasatiempo.
- La obscuridad, la noche lluviosa, la tormenta, las nubes fugitivas, me tenían fascinada. Por primera vez desde hace  un año y medio, veía la noche frente a frente.
-Todos vivimos sin saber por qué ni para qué en búsqueda siempre de la felicidad
-La pereza puede seducir, pero el trabajo produce satisfacción.
-Porque en el fondo la juventud es más solitaria que la vejez.
Pero hay otro tipo de frases que me recuerdan a la Venezuela actual. Con la diferencia que lo que comenta Ana sucedía en la Segunda Guerra Mundial y en 1944; y lo de mi país pasa en pleno siglo XXI:
-“Se hace cola hasta para comprar verdura. Los médicos no pueden visitar a los pacientes, pues en cuanto vuelven la espalda le roban su vehículo; el robo y las raterías están a la orden del día, al punto que nos preguntamos qué ha sucedido con los holandeses, quienes de la noche a la mañana se han transformado en ladrones”
-“Nadie se atreve a salir de su casa ni por cinco minutos, pues si te vas se van también tus pertenencias”.
-“Todo el mundo se dedica al mercado negro…Los asaltos, los asesinatos, los robos son ya rutinarios. Policías y veladores participan en ellos como profesionales, pues todos quieren satisfacer su estómago a toda costa”.
-“El mundo entero está de cabeza. Las personas decentes son enviadas… a prisión o a temblar en celdas solitarias, mientras que la escoria gobierna  a jóvenes y viejos, a ricos y a pobres”.
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Hace poco una noticia recorrió el mundo cultural y lamentablemente me dio la razón: el famoso diario de Ana Frank fue escrito por un adulto. Dicen que fue el padre de Ana,  Otto Frank. Otros afirman que fue el escritor judío norteamericano Meyer Levin.
Además, se determinó que el diario fue escrito por una sola mano, y no fue la de Ana, dice Minna Becker, una perito judía en caligrafía. Y su afirmación la hizo ante un tribunal. Minna comparó la letra de las cartas que Ana escribió a unas amigas  y que fueron publicadas en Estados Unidos. La conclusión fue la siguiente: la letra de estas cartas sí tiene el aspecto normal de una niña de 10 ó 12 años, lo que no es el caso del “manuscrito original”, que nos revelan a un autor de mayor edad.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 
























martes, 7 de agosto de 2018

SEGUIMOS EN ÁMSTERDAM


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Seguimos en Ámsterdam. La mañana es fría. Un manto de neblina cubre la ciudad en cuyas afueras, en un espacio campestre, unas vacas pastan y unos conejos saltan tranquilamente. Los molinos, que tanto inspiraron a Rembrandt, adornan el panorama. A lo lejos se divisa un bosque.
El guía nos habla de Pedro El Grande, zar de Rusia, que visitó a Holanda de incognito para conocer y aprender en 1697. El zar se disfrazó para que no lo recocieran, pero todos lo identificaron porque medía más de dos metros. Trabajó en un astillero de Ámsterdam y aprendió a construir barcos. Al regresar a Rusia formó una flota gigantesca con la que emprendió el engrandecimiento de su país. Yo leí una biografía en tres tomos de Pedro I, escrita por Alexei Tolstoi; y desde entonces admiro a este zar porque con sus propias manos construyó barcos y la ciudad que lleva su nombre: San Petersburgo. Los revolucionarios le quitaron ese nombre y le pusieron Leningrado, pero luego de la caída de la Unión Soviética recuperó su antigua denominación.  En mi biblioteca conservo los libros de Tolstoi junto a una estatuilla del zar.
En la noche nos acercamos a un coffee shop donde venden marihuana para fumar y también para comer en forma de pasteles. El tufo de marihuana se siente no solamente en este establecimiento sino también en toda la ciudad. La marihuana es legal en muchos países y es muy efectiva como medicina. Es un excelente analgésico.
De aquí partimos al barrio rojo para ver a las prostitutas que ejercen su profesión de manera legal como cualquier otro trabajo. Natalia y otras mujeres del grupo se niegan ir. Argumentan razones “obvias”. Yo creo que es una oportunidad para conocer y ver todo “con mis propios ojos”. Nos dicen que debemos guardar silencio y evitar cualquier gesto que pueda ser interpretado como burla. No es aconsejable tomar fotografías.
Caminamos en silencio por las calles del barrio iluminadas con luces rojas. Las mujeres se exhiben es unas vitrinas de vidrio como si fueran una mercancía cualquiera.  Cada mujer tiene un hombre para protegerla que casi siempre es su propio esposo. Hay féminas de todos los tipos y gustos: desde negras hasta blancas con todos los matices posibles. Altas, medianas y hasta enanas. Flacas, gordas y supergordas que casi no caben en el escaparate de cristal; y no podemos evitar una mueca de risa.
La libre venta de marihuana y el barrio rojo son parte de la política de tolerancia de los holandeses: haz lo que te dé la gana sin molestar a nadie.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 























MEDICRÓNICAS EUROPEAS

MEDICRÓNICAS EUROPEAS Dedicatoria: a Valia, mi hija-nieta, quien   con toda seguridad será escritora. ...