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Estamos cerca del Museo de Van Gogh en Ámsterdam. Compro una miniatura del
cuadro “Campesinos comiendo patatas”, la primera gran obra del artista. En mis
notas sobre los sueños escribí lo siguiente:
“Entré caminando al pueblo y llegué hasta la plaza. Allí se realizaban unos
espectáculos con niños danzando. En la avenida me detuve en la esquina de las
Prieto (unas viejitas que tenían una bodega en Las Mercedes del Llano),
convertida en una especie de venta de comida. Entré para comerme algo. La
estancia estaba oscura a pesar de que una luz tenue emanaba de una lámpara de
kerosene colgada en el centro del techo. Sobre las mesas estaba unos platos con
manjares que no distinguía. La gente comía en silencio.
Partí hacia la casa. Caminé por el corredor hasta mi cuarto. Papá y mamá me
saludaron y me siguieron comentándome sobre algo que no entendí.
Me desperté y concluí que la estancia de las Prieto se parecía mucho al
cuadro de Van Gogh llamado Los campesinos comiendo patatas”.
Van Gogh (1853-1890) es uno de los artistas que más ha interesado a los
psiquiatras. He leído varios trabajos sobre su posible locura. Unos dicen que
era epiléptico, bipolar, esquizofrénico, etc. Él mismo escribió: Mi juventud
fue triste, fría y estéril.
Los especialistas toman en cuenta su carácter retraído y conflictivo, su
tendencia al aislamiento y el uso de colores que le dan a sus pinturas una
sensación de soledad y melancolía.
El episodio no aclarado de su oreja cortada que trató de regalar a una
prostituta arroja más sospechas sobre una salud mental afectada. Unos dicen que
pudo sufrir neurosífilis o sífilis que
llega al cerebro. Van Gogh padeció esa enfermedad y recibió tratamiento para la
misma. Pero ese tratamiento pudo no haber curado totalmente ese mal porque aún
no se habían inventado los antibióticos, específicamente la penicilina, la cual
si resultó efectiva, Por allí he leído una curiosa versión sobre el tema. Se trata de una pintura en la
cual el famoso artista holandés retrata al médico que lo asistió hasta su
muerte, Paul Gachet.
En ese cuadro aparece el médico francés Paul Gachet en pose pensativa y
melancólica y con ramo de flores sobre la mesa, el cual está cerca de su mano
izquierda. Los analistas dicen que esa flor es una planta digital, de la cual
se hace un medicamento para enfermedades cardíacas. Con esta composición Van
Gogh quiso resaltar la condición médica de Gachet. Pero los que hilan fino
afirman que esa era la planta que le recetaba el psiquiatra y homeópata Gachet
a su ilustre paciente.
La práctica médica con la digoxina y
otros medicamentos derivados de la planta digital ha comprobado que la misma
tiene efectos adversos sobre las personas que los usan. Entre esos efectos
están la debilidad, la apatía, dolores de cabeza, depresión, psicosis y hasta
alteraciones de la visión. Esta planta explicaría los cambios bruscos de humor
que experimentaba el artista con frecuencia. Y la alteración de la visión tal
vez le ayudó a la hora de escoger las pinturas de sus obras.
Bueno, esas son solo divagaciones.
En mi biblioteca tengo tres libros sobre Van Gogh, por lo menos. Todos
bellamente empastados.






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