martes, 14 de agosto de 2018

VAN GOGH


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Estamos cerca del Museo de Van Gogh en Ámsterdam. Compro una miniatura del cuadro “Campesinos comiendo patatas”, la primera gran obra del artista. En mis notas sobre los sueños escribí lo siguiente:







“Entré caminando al pueblo y llegué hasta la plaza. Allí se realizaban unos espectáculos con niños danzando. En la avenida me detuve en la esquina de las Prieto (unas viejitas que tenían una bodega en Las Mercedes del Llano), convertida en una especie de venta de comida. Entré para comerme algo. La estancia estaba oscura a pesar de que una luz tenue emanaba de una lámpara de kerosene colgada en el centro del techo. Sobre las mesas estaba unos platos con manjares que no distinguía. La gente comía en silencio.
Partí hacia la casa. Caminé por el corredor hasta mi cuarto. Papá y mamá me saludaron y me siguieron comentándome sobre algo que no entendí.
Me desperté y concluí que la estancia de las Prieto se parecía mucho al cuadro de Van Gogh llamado Los campesinos comiendo patatas”.
Van Gogh (1853-1890) es uno de los artistas que más ha interesado a los psiquiatras. He leído varios trabajos sobre su posible locura. Unos dicen que era epiléptico, bipolar, esquizofrénico, etc. Él mismo escribió: Mi juventud fue triste, fría y estéril.
Los especialistas toman en cuenta su carácter retraído y conflictivo, su tendencia al aislamiento y el uso de colores que le dan a sus pinturas una sensación de soledad y melancolía.
El episodio no aclarado de su oreja cortada que trató de regalar a una prostituta arroja más sospechas sobre una salud mental afectada. Unos dicen que pudo  sufrir neurosífilis o sífilis que llega al cerebro. Van Gogh padeció esa enfermedad y recibió tratamiento para la misma. Pero ese tratamiento pudo no haber curado totalmente ese mal porque aún no se habían inventado los antibióticos, específicamente la penicilina, la cual si resultó efectiva, Por allí he leído una curiosa versión  sobre el tema. Se trata de una pintura en la cual el famoso artista holandés retrata al médico que lo asistió hasta su muerte, Paul Gachet.
En ese cuadro aparece el médico francés Paul Gachet en pose pensativa y melancólica y con ramo de flores sobre la mesa, el cual está cerca de su mano izquierda. Los analistas dicen que esa flor es una planta digital, de la cual se hace un medicamento para enfermedades cardíacas. Con esta composición Van Gogh quiso resaltar la condición médica de Gachet. Pero los que hilan fino afirman que esa era la planta que le recetaba el psiquiatra y homeópata Gachet a su ilustre paciente.
La práctica médica  con la digoxina y otros medicamentos derivados de la planta digital ha comprobado que la misma tiene efectos adversos sobre las personas que los usan. Entre esos efectos están la debilidad, la apatía, dolores de cabeza, depresión, psicosis y hasta alteraciones de la visión. Esta planta explicaría los cambios bruscos de humor que experimentaba el artista con frecuencia. Y la alteración de la visión tal vez le ayudó a la hora de escoger las pinturas de sus obras.
Bueno, esas son solo divagaciones.
En mi biblioteca tengo tres libros sobre Van Gogh, por lo menos. Todos bellamente empastados.

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