Llegamos
a Colonia, ciudad a la cual identifico personalmente en tres dimensiones: el
nacimiento de Agripina, la Catedral y la invención del Agua de Colonia.
Esta
ciudad se llama así porque era una colonia del Imperio Romano. Cuando estudiaba
Historia en la escuela y en el bachillerato me horrorizaba tanta locura por
alcanzar y mantener el poder político. Roma es el plato fuerte. Nerón fue uno
de los emperadores romanos más sanguinarios. Los exegetas de la Biblia lo
asocian al propio Lucifer. Las monedas emitidas en su tiempo (siglo I) arrojan una evidencia indiscutible: tiene
cara de loco. Quemó Roma y culpó a los cristianos para perseguirlos. El padre
de Nerón, Cneo Domicio Enobarbo, es catalogado por los
historiadores como un hombre despreciable y deshonesto. Era un asesino: incluso
mató deliberadamente con su carruaje a un niño que jugaba en la calle. Pero si el
padre era una joya, la madre, Agripina (nacida en Colonia) era una superjoya; a
tal extremo que cuando nació Nerón, Cneo dijo: somos tan malos que nuestro hijo
será un monstruo. Y no se equivocó. Agripina fraguó todas las componendas
políticas, con muchos muertos de por medio, para que Nerón llegara al poder.,
Un adivino le dijo: si tu hijo llega a ser emperador, te matará. Agripina
contestó: eso no importa con tal que él llegue al trono. La profecía se cumplió.
Un hombre se acercó con una daga hasta Agripina para asesinarla, y ella le
dijo: hiere en el vientre porque de allí salió ese diablo.
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