MEDICRÓNICAS EUROPEAS
Dedicatoria: a Valia, mi hija-nieta, quien con toda seguridad será escritora.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
PARÍS
1
Natalia y yo llegamos a Paris a las tres de
la tarde. Hace más de dos décadas estuvimos aquí con morrales y latas de
conservas. En aquella ocasión viajamos desde Moscú en tren y caminamos sin
rumbo fijo. Visitamos museos, plazas y nos sentamos en un café de los Campos
Elíseos. Compartimos pan y sardinas con algunos mendigos. Charlamos con
mochileros como nosotros y disfrutamos de todo con nada sólo al recurrir a la ociosidad creativa como
meta final. Al caer la noche nos fuimos
a la estación de trenes para dormir en bancos; y cuando los policías nos
despertaban continuábamos soñando en el suelo.
En
esta ocasión un taxi nos lleva del aeropuerto
hasta el Hotel Le Franklin. Una
chica delgada con lentes gruesos nos recibe. Es francesa de origen hindú. Habla
bien el español. Nos orienta con algunas direcciones. Salimos y compramos algo
para la cena: queso Rond des vignes con un olor espantoso pero muy sabroso,
frutas y una botella de vino tinto. Cae una lluvia menuda.
El
cuarto está decorado con una pintura en claroscuro: un hombre en el desierto le
cambia una herradura a su caballo. Mientras tomo sorbos de vino leo de Baudelaire El
spleen de Paris. Me interesa cuando habla de la angustia por la
curiosidad. En efecto, la curiosidad es el motor de la vida, cuyo fin es el
saber. Pero al saber que no todo lo podrás saber conlleva a la angustia.
En el poema El crepúsculo
dice: “Cae el día. Una profunda calma nace en los pobres de espíritu”. Lógico,
están cansados por el trabajo y deben reposar.
Para otros, en cambio, luego del trabajo para
sobrevivir empieza el trabajo espiritual y con las primeras sombras viene el tormento de pensar y lacerase el pecho y
el cerebro con preguntas sin respuestas .Extenuados, con el sueño pisándoles
los talones, están más confundidos que antes. Es la paradoja de los que se
creen elegidos cuando se torturan con el pensamiento. Serán elegidos pero no
felices. Más felices son los más ignorantes, aunque la
posteridad (¿Qué es y para qué sirve?) luego les pase factura, según lo dijo
Borges en Fragmentos de un evangelio apócrifo:
“Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en
la tierra”. En esa misma línea se insertan las palabras de Oswaldo Vigas
cuando le preguntaron si creía en Dios. La respuesta no se hizo esperar:
-En
el día, no; pero en la noche, sí.
El
poeta Enrique Mujica me dijo una vez: el verdadero trabajo para los poetas
empieza precisamente cuando termina el día.
2
La mañana es fresca y lluviosa. En el comedor
del hotel hay un jardín tras gruesos cristales. Un verdadero bosque en
miniatura con sus arbustos, grama y enredaderas en las veredas. Observas y
escuchas campanadas lejanas, mientras la infancia vuelve en el recuerdo.
Natalia
y yo damos un paseo entre las tiendas de frutas y cafetines. Un mendigo levanta
una carpa sobre las rejas de un sistema de calefacción. Vamos al Metro. Las
estaciones son un repaso de historia y filosofía: Robespierre, Voltaire, Buchenwald.
En
Buchenwald se hicieron
experimentos médicos para probar vacunas sin importar los resultados
fatales. Pero lo que más llama la atención en este campo de concentración por su sencilla construcción y su infame y
criminal uso es un madero para medir la estatura. El prisionero está confiado
por encontrarse en un recinto médico.
Las batas blancas son sagradas, piensa. Tal vez, luego será pesado; y el galeno y la enfermera trazarán líneas sobre unos gráficos y
determinará su estado nutricional. Se para contra el palo numerado sin
sospechar que a la altura de la nuca el verdugo abre una ventanilla y dispara.
3
Nos
sentamos en el café El Gimnasio, donde paradójicamente nadie se mueve y todos
fuman y liban.
Nos
detenemos en una librería al aire libre. Los libros son viejos y baratos; pero
sólo hay dos en español: un método chino de adivinaciones y Diario de invierno
de Paul Auster , del cual leo el principio y el fin: “Piensas que nunca te va a
pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a
quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte
todas, igual que le suceden a cualquier otro.”
“Tus
pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la
ventana. Tienes sesenta y cuatro años. Afuera, la atmósfera es gris, casi
blanca, no se ve el sol. Te preguntas ¿Cuántas mañanas quedan? Se ha cerrado
una puerta. Otra se ha abierto. Has entrado en el invierno de tu vida!”.
Recuerdo a Adriano González León y su novela “Viejo”: Siempre es más fácil que
a uno lo acepten por loco que por viejo.
En la noche abrimos una botella creyendo que
es champaña francesa pero resultó ser cerveza belga, espesa y amarga.
Continúo
mi lectura del Spleen de Paris: La gran desdicha de no poder estar solos.
Baudelaire cita a Pascal: “Casi todas nuestras desdichas provienen
de no haber permanecido en el cuarto”. Entonces, necesitamos una celda, un retiro para encontrarnos
con nuestro propio espíritu.
Me duermo y sueño con la librería al aire
libre que vi en la mañana. Todos los libros están en español y yo buscó uno en
francés.
4
Son
las seis de la mañana. Todo está oscuro aún, pero hay gente en las paradas de buses.
Cuando aparece más luz salgo a dar un paseo y siento el frío otoñal con sus
vientos frescos. Las calles están semisolitarias. El cielo es de un azul claro
con largos trazos blancos como caminos nebulosos.
Llegó
hasta la calle Stalingrado, llamada así en honor de la batalla más sangrienta
en la historia de la humanidad. Murieron más de dos millones de personas. Los
soviéticos derrotaron a los alemanes y eso significó el principio del fin del
nazismo en Europa.
Hombres
uniformados en grandes carros lavan las calles. Las mangueras arrojan agua a
muy alta presión. Las casas tienen ventanas que van del techo al piso muy bajas
y sin rejas. Me detengo en un
estacionamiento de bicicletas y observo
como varios trabajadores plantan un árbol grande con mucho esmero y lo rodean
con una caja de madera para protegerlo.
Muy
cerca está la iglesia de San Paul, construida en el siglo XII. Está rodeada de
palomas. Aquí están las campanas que interrumpen mi sueño para regocijo del
espíritu porque hacen más misterioso el
silencio de la noche y agudizan la reflexión filosófica.
5
Entramos
al Metro y hacemos la pequeña cola para comprar los boletos. Me aparto para
consultar algo con Natalia , e inmediatamente regreso a mi sitio. Un negro
insolente me reclama y trato de explicarle que estoy en la cola desde hace
algún rato. Sin embargo, insiste y sigue bramando. Prefiero guardar silencio
para no decir lo que pienso en realidad y pasar por racista. Lo bueno de las
lenguas romances es que siempre nos entendemos, especialmente cuando de ofender
se trata. Algo que dijo Mark Twain me da fuerza y paciencia: Nunca
discutas con un idiota, hará que te rebajes a su nivel y allí te ganará por
experiencia.
6
Desde
que leí “Cazadores de microbios”, cuya figura estelar es Luis Pasteur, soñaba
con visitar su instituto, centro de proezas en descubrimientos médicos. Sobre
un mapa Natalia y yo buscamos su ubicación y todo parece conspirar alrededor de
los asuntos hipocráticos: la estación Corvisart nos recuerda al médico personal
de Napoleón, adelantado cardiólogo que popularizó la percusión para indagar con
golpecitos en el tórax y otras cavidades acerca de los procesos internos
fisiopatológicos. Los diferentes sonidos revelaban los secretos y
la naturaleza del posible mal en tiempos cuando los dedos y los oídos
eran los verdaderos y únicos instrumentos diagnósticos. La calle Brown-Séquard
me remite a las clases de neurología y a un tipo específico de parálisis por
lesión de la médula espinal.
7
En
la salida del Metro un violinista se dedica con devoción a su arte con la
esperanza de convertirlo en trabajo remunerado a través de un platillo situado
estratégicamente en el suelo y sobre el
cual ha tenido el especial cuidado de colocar algunas monedas por aquello de la
atracción de los semejantes. La música es sublime y su hermosura se transforma
en un tintinear para regocijo del artista.
8
Caminamos
por el boulevard Pasteur, donde casi todo lleva el nombre del sabio: el café
Pasteur, la farmacia Pasteur, etc. El suelo es una verdadera alfombra de hojas
amarillas de castaños y sus frutos. Nos
acercamos a una pareja de ancianos para
indagar por el instituto. Les hablamos en perfecto español y ellos nos
responden en perfecto francés:
-Alexander
les explicará, nos dicen amablemente. El joven Alexander es el hijo de ellos y
nos orienta con detalles sobre la dirección que buscamos.
Llegamos
al Hospital Saint Jacques, cerca del
Instituto Pasteur, ejemplo de la
voluntad y fuerza de un colectivo unido
porque se fundó con la colaboración de la gente común para atender a los
pobres. El hospital en un principio
aplicó tratamientos homeopáticos, por cuanto en Paris vivió y trabajó Samuel
Hahnemann, el fundador de esa especialidad.
En
el Instituto Pasteur laboró Jules Bordet , descubridor del bacilo que produce la tos
ferina e inventor de la vacuna contra esa enfermedad que en tiempos de mi
abuela Matilde curaban con el agua que dejaba el burro. La abuela me
contaba que se le daba agua a un burro
en una ponchera y la sobrante se la bebía el
niño enfermo. Ilia Metchnikoff , quien desempeñó labores directivas en
la institución, descubridor de la fagocitosis ,demostró la función de los
glóbulos blancos , lo que equivale a decir qué es el pus. Luc Montagnier,
descubridor del virus del sida, es la cima del Instituto Pasteur.
9
Regresamos.
El viento arrastra las hojas amarillas
que se elevan en remolino; y de los castaños se desprenden frutos que
recogemos. Natalia y yo nos sentamos en uno de los bancos del boulevard para
pensar en nada y sólo contemplar la arbolada y el trajinar humano.
Entramos
al Paraíso, un café cercano, y pedimos un plato de la casa para probar. Al cabo
de un largo rato nos sirven unas pastas quemadas. Al salir volteo y releo el
aviso y pienso que fue un error: han debido escribir Café El Infierno.
En
el Metro un artista chino extrae de los instrumentos que lo rodean unas notas
musicales de su país, creo. La música es bella y la gente se agolpa para
escucharla.
10
En
la noche damos un paseo por la ciudad iluminada. Le Monde; Arco de Triunfo; el
Túnel del amor y el recuerdo ingrato de la princesa de Gales; la Torre de
Eiffel y sus cambios de luces
intermitentes sobre cuya estructura centenaria se detienen todas las miradas.
Me pierdo entre la multitud bulliciosa y alegre y llego hasta un bosquecillo de
abedules, castaños y arces.
Regresamos
en bus. Una música suave, relajante, casi imperceptible acompaña nuestros
pensamientos. Es de madrugada y las calles están casi solitarias; sin embargo,
el chofer se detiene en cada semáforo. Alguno que otro joven pasea distraídamente.
El conductor se pierde y por largo tiempo no
puede ubicar el hotel. Divagamos por el París silencioso de calles estrechas,
limpias y llenas de flores para disfrute de todos nuestros sentidos. La
incertidumbre es parte activa y necesaria de la vida. Lo no planificado, muchas
veces, es más conveniente y hermoso que lo proyectado con prudencia
cronométrica.
11
Juan,
un historiador mejicano, habla de Edith Piaf cuando ve la estatua de la famosa
cantante y dice que algunas melodías las tomó Julio Jaramillo para sus
canciones. En cierto modo-explica- el ecuatoriano copia el espíritu de los
temas más sonados de Piaf. Son unas novelas rosas con amantes reunidos por
Dios, pero después de la muerte; himnos a los amores perdidos y fogatas, cuyas
llamas son alimentadas por los más ingratos recuerdos, porque la mejor manera
de seguir viviendo es la práctica permanente del olvido. Termina su explicación
cuando pasamos por el Museo del Muelle Branly con su edificio cubierto por el
verdor de plantas trepadoras.
El
guía habla del Hotel Dieu , el hospital más antiguo de Paris, donde funcionó la
Facultad de Medicina. Recordé, entonces, mis clases de anatomía y la nomenclatura
francesa, la cual identifica una enfermedad con el nombre de su primer
descubridor. Precisamente en esa Casa de Dios
laboraron algunos médicos
gloriosos: Xavier Bichat, el descubridor
de los tejidos; Guillaume Dupuytren, famoso por describir la contractura de la
mano que lleva su nombre; Armand Trousseau, quien notó del espasmo en la mano
por falta de calcio cuando se mide la presión arterial con un esfigmomanómetro; además, escribió sobre la posibilidad de un cáncer cuando aparecen
trombosis en lugares inesperados de manera recurrente.
12
Desde
el café Le Vauban se divisa la hermosa cúpula de Los Inválidos, donde descansa
Napoleón. Allí, en medio de un ambiente de paz, Natalia y yo probamos la sopa
francesa de cebolla con su rebanada de pan gratinado. En un tiempo este plato
fue despreciado por considerarlo propio de cierto tipo de gente, por no decir
gentuza: Maupassant lo incluyó entre los gustos gastronómicos de las
prostitutas, borrachos y cazadores que solo tenían tiempo para frugalidades en
medio de la noche en tabernas de mala muerte
o bajo una fogata, antes de que pasara a la mesa de monjes y reyes para
luego descender a todo el pueblo.
Apenas sales del café aparece una nube de
africanos y sus souvenires ; nos rodean
con sus ofertas, las cuales proponen en el idioma del posible comprador porque
son poliglotas limitados y
circunstanciales : de cualquier lengua saben cómo saludar y despedirse;
así como también los números para realizar las informales y sumariales transacciones comerciales .
13
Estamos
en el Louvre. Hace veinticinco años , cuando Natalia y yo lo visitamos, mis pasos fueron guiados por
el recuerdo de una asignatura que nos dictaba en el liceo de La Mercedes del
Llano, Heleno Toledo, un viejo profesor
español. En Educación Artísticas debíamos dibujar las obras pictóricas o
escultóricas más prominentes de todos
los tiempos. Por eso nos topamos con la Mona Lisa, el Código de Hammurabi y el
Escriba Sentado, entre muchas otras.
La diferencia con la visita anterior consiste
en que ahora se puede fotografiar la
obra cumbre de Leonardo de todas las formas posibles, por lo que desaparecieron
los vigilantes incómodos; sin embargo la colocaron muy alejada de los
visitantes.
El
Louvre lo recorremos tratando de sumergirnos, lo más posible, en ese estado de
ebriedad recomendado por Baudelaire para no sentir el tiempo y sus
consecuencias que al fin y al cabo nos enrumba inexorablemente hacia el
callejón sin salida de la muerte. El bardo se refería no sólo al vino, sino
también a otras formas de llegar a la embriaguez más sublime: la del alma, la
cual se logra a través de la poesía y la práctica de la virtud en sus más
amplias manifestaciones.
Entre
salón y salón conversamos con algunos visitantes latinos, porque el buen
diálogo es una de esas virtudes embriagantes. Hablamos de las paradojas
repetitivas en dos grandes figuras del pensamiento filosófico: Voltaire y
Rousseau: enemigos acérrimos en vida y ahora muy juntos en la muerte porque
están sepultados ambos en el Panteón uno al lado del otro. ! Voltaire, ateo
empedernido, mordaz crítico del cristianismo, con sus huesos en la antigua
iglesia de Santa Genoveva !
¡
Rousseau admirado por su Emilio, el tratado filosófico para educar a los hijos, a quienes en la intimidad odiaba, y por eso abandonó a
sus propios. Bondad por fuera, monstruosidad por dentro !
Nuestras reflexiones son interrumpidas por una advertencia:
¡Cuidado, en el Louvre hay carteristas! Pero estamos en Paris, la ciudad de la
cultura, el amor, la elegancia y los eufemismos. Aquí no hay ladrones, sólo hay
distraídos. Inmediatamente las mujeres se aferran a sus carteras y los hombres
tocan sus bolsillos traseros.
14
Nos
detenemos ante los cuadros de Jacques-Louis David. No se puede hablar de la
Revolución Francesa sin pensar en David, el pintor amigo de Robespierre. No se
puede hablar del doctor Marat sin imaginárselo mortalmente herido en la bañera, donde solía curar su psoriasis, con un brazo caído, mientras el
otro sostiene un escrito. Ni se pueden leer los Diálogos de Platón sin
asociarlo con su magistral pintura sobre la muerte de Sócrates en acto de tomar
la cicuta mientras sus discípulos acongojados escuchan sus últimos consejos.
Pero, esos no son las obras que se exponen ante nuestros ojos. Aquí vemos el
Rapto de las Sabinas, a Bruto recibiendo los cadáveres de sus hijos a quienes
mando a matar por conspirar contra la República de Roma, a Napoleón en su
coronación y el Juramento de los Horacios.
Los
Horacios eran tres hermanos trillizos de
la Antigua Roma que se enfrentaron a
otros tres hermanos trillizos, los curiacos, de la ciudad Alba Longa para evitar la guerra entre sus
ejércitos. Vencieron los Horacios, quienes antes habían realizado un juramento.
En alguna parte leí que Simón Bolívar pudo
haberse inspirado en el cuadro de David sobre los Horacios para realizar su
famoso Juramento del Monte Sacro.
Salimos.
En un día soleado con vientos frescos. En los alrededores del Louvre
descansamos bajo la sombras de los árboles. Palomas y gorriones saltan de un
lado a otro. Unas urracas graznan a lo lejos. Nos detenemos en el Puente de las
Artes convertido en Puente del Amor: en sus rejas son cerrados unos candados
por los enamorados y luego las llaves son lanzadas sobre las aguas del Sena
para que el amor sea eterno. Por aquí también se encontraron la Maga y Oliveira
en Rayuela.
Llegamos hasta el café Los dos Magos, lugar
de encuentro de Verlaine, Rimbaud y Mallarmé. Allí conversamos sobre la Divina
Comedia, Dante y el pensador de Rodin.
En
la noche compramos una botella de champaña y salmón noruego para cenar.
Regresamos a la tienda para buscar unas copas, porque es inaceptable beber
champaña francesa en vasos de cartón. Con los primeros tragos recuerdo un
cuento de Maupassant que me arrancó lágrimas en la adolescencia: Coco. Es la
historia de un caballo anciano que es maltratado por un niño, quien no lo
alimenta hasta hacerlo morir de hambre.
VERSALLES
15
El
día es claro y seco. Tenemos el cuerpo adolorido de tanto subir y bajar
escaleras en el Louvre. Vamos al bosque de Bolonia poblado de lagos entre olmos,
cedros y castaños. Luego al bosque de
Saint Cloud y más tarde nos
dirigimos al Palacio de Versalles con
sus extensos y hermosos jardines.
Las
innumerables estatuas que nos remiten a la mitología griega, los estanques, las
fuentes y la música clásica de fondo nos hacen creer que es cierto lo afirmado por uno de los reyes franceses:
aquí se pueden sostener charlas divinas. Se dice que el palacio se inauguró con
recitales de poemas medievales y con el Tartufo de Moliere.
Versalles fue la residencia de los Luises-
dice el guía, y enseguida habla de ellos, sus gustos, costumbres y sus
enfermedades, tema último que me atrae por razones obvias: Luis XIII inició la
construcción y lo uso preferiblemente como coto de caza. Murió de la enfermedad
de Crohn con dolores abdominales y diarrea. Tenía apenas 42 años. Para el Rey
Sol, el verdadero constructor, el palacio fue una isla de placeres y de gran
divertimiento real. Murió a los 76 años de una gangrena senil , que ahora
sabemos pudo ser provocada por una trombo en una arteria esclerosada . Guy
Crescent Fagon, médico y botánico, le diagnosticó ciática cuando se quejó de
dolor en una pierna. Luis XV no tuvo mayor interés en el palacio y se dedicó a la caza en los
bosques de sus alrededores. Murió en 1774 a los 64 años de viruela. Su médico,
Joseph La Martinière, famoso porque después participó en una expedición
marítima alrededor del mundo que nunca regresó, lo trató con sangrías: le cortaban las venas en la
muñeca para que con la sangre derramada salieran los malos humores. En esa
época la viruela era mortal en Europa, pero existían algunos métodos para
evitarlas, practicados en las altas
clases sociales. Es seguro que La
Martinière los ignoraba. En 1796 Edward Jenner, médico inglés amante de
las flores y los pájaros, inventó la vacuna contra la viruela, aunque no fue
sino hasta 1805 cuando Napoleón ordenó la vacunación masiva de sus tropas.
16
Cuando
estábamos en la Galería de los Espejos, el guía empezó hablar de la fimosis de
Luis XVI, pero inmediatamente cambió de tema para hacer comentarios sobre el
barroco y el rococó. Sin embargo, sus disertaciones líricas fueron
interrumpidas con un alerta: en los estrechos pasillos del Palacio de Versalles también deambulan carteristas,
practicantes de la tercera forma francesa de robar en Paris, es decir:
sigilosamente, en silencio. Las otras dos formas pertenecen preferible pero no
exclusivamente a los gitanos: en la
primera se acercan para que llenes una planilla bajo cualquier pretexto , y en
la segunda te muestran una prenda y te preguntan si es tuya. El robo lo cometen
cuando entran en confianza aplicando la tercera forma de hurto.
17
PARÍS
Sopla un viento frió y las urracas graznan.
Pasamos por el túnel Ambrosio Paré, el padre de la cirugía moderna; en el
puente de Mirabeau recordé las
tertulias que sostuve con el Mocho
Celestino Ledezma en Las Mercedes del Llano sobre este conde y su oratoria
encendida que inflamaba los sentimientos revolucionarios de la plebe ; en la
Plaza la Concordia no pude evitar evocar a mi padre, Alfonso Malaspina, quien
me hablaba de la Revolución Francesa, de Rosbespierre y Danton. El primero era una rata, según el
segundo. Ambos murieron guillotinados. Danton fue ejecutado a instancias de su
antiguo amigo Robespierre, a quien cuando le llegó su turno no le salían
palabras porque la sangre de su compañero lo ahogaba…Eso eran los comentarios
de mi padre. También hablaba de que el abuelo Michel Malaspina presenció una
ejecución con guillotina y vio la cabeza rodar moviendo los labios. La
guillotina era salvaje , cruel, decía el viejo… Pero apareció precisamente como
un método más humano para aplicar la
pena capital. Para evitar sufrimientos
innecesarios al reo. Foucault en El cuerpo de los condenados
habla de las torturas a que fue sometido
Damiens por atentar contra la vida de Luis XV: se le desvistió, su mano derecha
fue quemada aplicándole azufre caliente, con unas tenazas al rojo vivo le
arrancaron pedazos de carne y le pincharon las tetillas, sobre las heridas
vertieron plomo líquido y cera hirviente. Amarraron sus extremidades a cuatro
caballos para descuartizarlo, y como los equinos no lograban despedazarlo los
verdugos cortaron las articulaciones y tendones con afilados cuchillos. Luego
los restos todavía vivientes fueron lanzados al fuego. Por eso el cirujano
Joseph Ignace Guillotin propuso recurrir a un artefacto antiguo que luego llevó
su nombre para lograr una muerta rápida y digna. El aparato decapitador fue
mejorado por una fabricante de instrumentos musicales bajo la dirección del
Secretario de la Academia de Cirugía de París.
¿Acaso
no es la guillotina en antecedente más remoto de la Medicina Paliativa, esa
especialidad que procura evitar el dolor y los síntomas estresantes en los
enfermos terminales?
18
En
la librería Shakespeare , frente a la Catedral de Notre Dame, con su piano, sus
espejos y una vieja máquina de escribir, sólo puedes pensar en el cuento de
Borges La Biblioteca de Babel. Los libros están en todas partes: en los estantes, en los anaqueles, en mesas, en cada rincón,
en las escaleras, en los estrechos pasillos. ¿Será esta estancia abarrotada de
libros, colocados de todas las maneras
posibles una biblioteca barroca? La identificación con esta librería es
superior a la que he tenido con cualquier otra, porque hay una atmósfera, un
ambiente que te reconforta, y no es necesario
recurrir al psicoanálisis para entender que en fondo quisiera que mi
casa fuese así: con todas sus paredes cubiertas de libros. Por aquí deambularon
Sylvia Beach, Miller y Sartre y otros grandes de la literatura. Por eso los
visitantes dejan sus escritos, sus papeles y sus libros. Lamento no cargar uno
de los míos para abandonarlo entre los miles de tomos; una botella con una nota
lanzada al mar sin ninguna otra pretensión que cumplir con un ritual
tradicional de este sitio donde convergen los sueños de los amantes de la
lectura.
19
Una
anciana camina por un parque. Viste un camisón rosado y arrastra los pies
lentamente. La acompaña un gato negro, muy viejo con su pelaje raído y
desgarbado, que lleva con un cordel. Ambos se detienen de vez en cuando .El
gato levanta la cabeza hacia su ama, y luego siguen su triste tambaleante paseo. Son dos ancianos que se entienden muy
bien En alguna novela leí que la vejez no era una lucha sino una masacre. Veo a
las montañas reducidas a migajas, como diría un sabio oriental, y recuerdo unos
versos de Safo :
Ya
mi piel está arrugada por la vejez
y
mis negros cabellos se tornaron canos;
débiles
son ya mis manos, débiles mis rodillas
que
no quieren llevarme.
20
Cae
la tarde y poco a poco la ciudad se ilumina. Paseamos por el Sena. El barco se
desplaza lentamente y cuando aparecen el Louvre y la torre de Eiffel, uno de los mejicanos que
nos acompañan en la mesa habla del determinismo geográfico y afirma que el Sena
es la historia viva de Francia porque en
la medida que navegas los monumentos hablan por sí solos. Pero también puede
ser la historia muerta- dice otro, bromeando- porque a estas aguas lanzaron las cenizas de Juana
de Arco, y Napoleón quiso que lo enterraran en una de estas riberas.
Nos
sirven vino tinto Barón Duval que degustamos con salmón, mejillones y quesos.
Natalia y yo brindamos. Entre copa y copa se habla de la Belle Époque cuando
pasamos bajo un puente con sus acabados arquitectónicos majestuosos y adornados
con unas estatuas de Pegasos.
Con
las primeras sombras el Sena se torna rojizo, y a lo lejos se divisan
candelabros y faroles.
21
En
este aposento sagrado se mezclan la religión, la historia, la filosofía y la
literatura. Puedes orar, buscar las huellas de Napoleón, escuchar las campanas
de Quasimodo y sentir el fuego de la pasión que inspiraba a Esmeralda.
Torres
monumentales con grandes ventanales, arcos vitrales, bóvedas y paredes que
algunos catalogan de sinfonía de piedras llenas de historia.
Los
rayos del sol penetran los cristales coloridos para que Dios se manifieste a
través de la luminosidad. La deidad
superior sólo existe de dos maneras: dentro del hombre, en la bondad; y fuera
de él, en la luz.
“La
catedral es el refugio hospitalario de todos los infortunios. Los enfermos que
iban a Nótre-Dame de París a implorar a Dios alivio para sus sufrimientos permanecían
allí hasta su curación completa. Se les destinaba una capilla, situada cerca de
la segunda puerta y que estaba iluminada por seis lámparas. Allí pasaban las
noches. Los médicos evacuaban sus consultas en la misma entrada de la basílica,
alrededor de la pila del agua bendita. Y también allí celebró sus sesiones la Facultad
de Medicina, al abandonar la Universidad, en el siglo XIII, para vivir
independiente, y donde permaneció hasta 1454…”. Eso dice Fulcanelli en el
Misterio de las Catedrales.
22
Las
campanadas me despiertan, pero ni siquiera veo el reloj para precisar la hora.
El día es soleado y salgo a caminar. Hago un recorrido por muchas calles
solitarias y llego hasta una tienda con pocos clientes. Regreso con un ramo de
rosas: hoy es el cumpleaños de Natalia. Se las obsequio y bromeo: le digo que no son rosas como otras,
son rosas parisinas.
Llegamos hasta el Barrio Latino .Recorremos
las calles medievales repletas de cafetines y tiendas. En nuestro paseo pasamos
por la Sorbona, el Colegio Francés y nos detenemos ante una estatua de Claude
Bernard, el padre de la Medicina Experimental. Nos perdemos entre el
tumulto de gentes. Los expendios de
comidas exponen en sus vitrinas con exquisiteces que abren el apetito:
camarones cubiertos de salsas adornados, lechones en brasas, frutas de todos
los confines del mundo; manjares que veo por primera vez…Miro al suelo y me
encuentro con un pájaro muerto, como para
recordarnos que la vida tiene su contraparte segura, inevitable, la cual
nunca debemos olvidar. El ave hermosa está con su pico hacia el cielo, sus alas
extendidas y sus patas recogidas. Tengo ante mí una clara invitación para
reflexionar en el propio barrio de los
intelectuales y de los bohemios que ha inspirado a muchos artistas. Murger, el
apologista de la bohemia dice que la misma es el examen de aptitud de la vida artística;
es el prefacio de la academia, del hospital o de la morgue; y remata que la bohemia sólo existe en París y
no puede existir más que en París.
Nos
sentamos en un cafetín y pedimos una copa de vino.
23
Anoche
leí hasta muy tarde “La incógnita del hombre”, de Alexis Carrel. Fue publicado
en 1934 y ya se planteaba el problema
del conocimiento desde la perspectiva de la cantidad. Carrel dice: “El
inmenso número de conocimientos que poseemos hoy día sobre el hombre, es un
obstáculo para su empleo. Para que resulte utilizable, nuestro conocimiento
debe ser sintético y breve”.
24
PARÍS-CALAIS-LONDRES
Muy
temprano salimos de Paris con un sol resplandeciente y con la neblina
sobre los sembradíos. Vamos hacia Calais para tomar el barco a Londres.
Como a las nueve de la mañana el cielo se nubla y una brisa mueve los árboles.
Más tarde aparecen unos ríos lentos, unos anuncios gigantescos y un bosque de
arces cruzado por una bandada de pájaros. Atravesamos pueblos con pequeñas
casas de madera rodeadas de siembras de maíz.
Al
transcurrir dos horas de viaje llegamos a
Arrás, la ciudad natal de Robespierre y por donde pasó Juana de Arco, ya
prisionera, camino hacia la hoguera.
Ya
estamos en Calais donde se encuentra el famoso grupo escultural Los Burgueses
de Calais, el cual materializa las grandezas y
miserias del alma humana. Calais fue sitiada por los ingleses en 1346.
La gente moría de hambre y sed. Eduardo III , rey de Inglaterra, propuso
perdonar la vida a los habitantes si seis hombres notables de la ciudad se
rindieran ante él, junto con las llaves de la ciudad, vestidos en camisón y con
una soga amarrada a sus cuellos.
Seis
ciudadanos ricos de Calais se ofrecieron para el sacrificio para salvar a sus
conciudadanos. El rey los recibió e inmediatamente los mandó al patíbulo. Uno
de los presidiarios le suplico que no lo hiciera porque ellos se habían
entregado voluntariamente. El rey capto el gesto heroico de sus enemigos y se
enojó más. Sólo se detuvo en sus intenciones vengativas cuando su esposa le suplicó,
llorando, que perdonara a los presos, quienes más tarde, como en los cuentos de
hadas, fueron liberados. Esta vieja historia habla de la ira de los hombres, su
crueldad y sed de venganza; pero también
de su capacidad y posibilidad de detenerse ante un abismo.
25
Ya
vemos los acantilados en la costa de Dover: enormes rocas blancas, misteriosas
e imponentes. El barco se detiene y una gaviota se posa sobre la proa. A lo
lejos se divisa un castillo. Son casi
las cuatro de una tarde oscura. Las palomas parecen dormitar sobre las
chimeneas.
26
Llueve
lentamente cuando entramos a Londres. Con la zurda tomaban las riendas del
caballo y con la derecha la espada en tiempos medievales; y así es el tránsito
en Inglaterra. Eso nos dicen. Después de pasear en la noche por la calle
Piccadilly nos vamos a un pub o bar inglés con sus estantes de madera con
bellos acabados repletos de botellas, barriles y sifones. Los ventanales con
sus vitrales proyectan luces sosegadas. Con cerveza amarga y espumosa
conversamos de La ratonera, de Agata
Christie , El fantasma de la opera de Gastón Leroux y la película Mary Poppins.
No recuerdo porque abordamos los dos primeros temas, pero sí lo del film
musical por lo de las chimeneas que aparecen en el mismo y que hoy en Londres
tienen valor histórico y desde las cuales
se puede ver al mundo de otra manera, privilegio que sólo tienen o
tenían los hollinadores , los pájaros y las estrellas, según el mencionado
film.
27
LONDRES
Son
las seis de la mañana. El día es soleado con un viento fresco. Visitamos
algunos sitios históricos: el Albert Memorial , el Royal Albert Hall, la abadía de
Westminster, el palacio de Westminster
y Trafalgar Square.
En Hyde Park llegamos hasta el memorial de los
animales caídos en guerras en las diferentes campañas británicas. Allí hay
varias inscripciones, pero las más llamativas son estas: "No
tenían otra opción" y "Su contribución no debe olvidarse nunca."
Nos
hablan de las historias grandes cuando observamos la ceremonia de cambio de
guardia en el palacio de Buckingham.,
pero las que se graban en la mente son las pequeñas y curiosas: durante la
Primera Guerra Mundial uno de los
sacrificios más difíciles del rey Jorge V consistió en no abrir sus
bodegas de vino para dar el ejemplo a su pueblo con su abstinencia.
Un
conjunto residencial tienen una modalidad digna de copiarse en nuestros pueblos
donde la inseguridad reina: tienen plazas sólo para ser usadas por sus vecinos,
quienes poseen las llaves de sus entradas.
28
Luego
de visitar los jardines de Grosvenor salimos de Londres. Bajo un cielo nebuloso
a lo lejos se ven las cúpulas de casas
de piedra. La arboleda se combina con
mosaicos de llanuras verdiamarillas y algunos espacios claros. Entre las colinas
algunos pastores acompañan a sus ovejas. Las aldeas apacibles con sus casas y
sus callejuelas limpias y solitarias parecen salidas de cuentos infantiles.
Vemos bosques, granjas y arroyos. Entre algunos sembradíos se elevan unos
árboles violetas. Luego, unos muros de piedra cubiertos de enredaderas
multicolores dan paso a unos pinos detrás de los cuales se esconden unas
pequeñas torres. Al frente, unas ovejas pastan.
Unas
casas tienen chimeneas muy elevadas, techos oscuros y fachadas con flores
colgantes multicolores y placas o tablillas, seguramente con anuncios. Una
vivienda se destaca por su jardín, en cuyo centro hay un lago con pequeños
puentes de madera.
29
WINDSOR
Camino
hacia Windsor entramos a Datchet, pueblo del Támesis donde vivió William
Herschel, músico y astrónomo descubridor de Urano. En su jardín construyó un
telescopio, con el cual “rompió la barrera de los cielos”. La familia real le
puso un sueldo para que viviera en Windsor y así poder ver también las
estrellas con los instrumentos y lentes del científico; porque para eso
vivimos, decía Tales de Mileto: para observar el cielo.
Antes
de entrar al castillo paseamos por los jardines entre olmos y castaños. En una
de las entradas de esta gigantesca construcción medieval está un soldado de la
guardia de honor con su armamento reglamentario: muy alto, inmóvil, con
pantalones oscuros, camisa roja, enormes zapatos negros y con la cabeza
cubierta con un gorro negro invernal. La gente se toma fotografías con el
soldado, y a pesar de una inscripción que prohíbe tocarlo, algunas mujeres se
le acercan más de la cuenta y colocan sus manos sobre sus brazos, y hasta sus
senos, en un intento pueril de constatar que
no es una estatua.
En
el interior del castillo nos piden poner atención a los arcos y ventanales,
incluso antes de detenernos ante algunas pinturas de famosos artistas. Entro a
la Capilla de San Jorge y sólo quiero ver la tumba de Enrique VIII. En mi mal
inglés le pregunto a una monjita que me encuentro en el camino. Me orienta en
mi búsqueda y me sorprendo porque la misma está en el suelo a merced de las
pisadas de los visitantes. La monjita nota mi sorpresa y se sonríe, mientras
asimilo el momento:!Aquí está, bajo mis pies, el rey obeso de rica vestimenta
que conocí en el bachillerato y despertó mi curiosidad, admiración y rechazo
por sus desmanes! La vida es nada, o tal
vez un poquito más allá: una ilusión.
Salimos a dar una vuelta por la ciudad y
entramos al pub con nombre elocuente: Los duques de Cambridge. Aquí hay una
enorme fotografía del príncipe Carlos con su falda escocesa alzando una copa
cuando visitó este bar. Natalia y yo brindamos con cerveza amarga.
30
LONDRES
La mañana es oscura, fría y con fuertes
vientos. Vamos a la Torre de Londres, en cuyo foso, vestigio medieval
defensivo, hay una red de amapolas rojas de cerámica para recordar a los caídos
durante la Primera Guerra Mundial. Este
lugar está lleno de historias
reales y fantasmagóricas: aquí fueron ejecutados Ana Bolena y Tomás Moró, entre
otros grandes personajes. De Ana, la
segunda esposa de Enrique VIII, se comenta que deambula por las noches, luego
de ser decapitada, con su cabeza en los brazos.
Los
cuervos vuelan de un lado a otro en los patios de la torre. Están muy bien
amaestrados y en la noche regresan por las escaleras a sus cubículos en orden
asombroso. Los cuervos son una tradición supersticiosa del alma inglesa:
mientras vivan se mantendrá la monarquía.
Luego de visitar las deslumbrantes joyas de la
Corona, paseamos por la calle Oxford. Aunque no es diciembre hay luces
navideñas.
Cerca
del hotel donde nos hospedamos está una estación de Metro y en sus alrededores
varios comercios donde se consiguen productos rusos y polacos. Compramos
cervezas porque la tarde es calurosa.
31
Recorremos el Museo Británico, fundado por
un médico coleccionista: Sir Hans Sloane . Cuando estudiaba en
Moscú en las clases de filosofía nos hablaban de los estudios que Marx y Lénin
realizaron en estos espacios. La mayoría de los servicios son gratis. Esa
peculiaridad económica explica los días enteros que pasaba Rimbaud en estas
salas en los inviernos londinense por la calefacción y la tinta que le
proporcionaban para escribir sus versos.
Nos
detenemos ante los Mármoles de Elgin o
piezas del Partenón. Aquí nos explican que a veces nos han enseñado la noción errada e idílica de la democracia ateniense; no
obstante, los motivos reflejados en los frisos del Partenón demuestran que la
vida en aquella época del siglo V antes
de Cristo, en realidad no “eran paseos
entre olivos llenos de sabiduría”, sino que estaba signada por el miedo a las
guerras y a la ira de los dioses.
Hoy
nos hemos degradado en nuestros miedos
al bajarnos del cielo: no tememos a los dioses, sino a los hombres, y más aún:
a los delincuentes comunes.
Me
intereso por la piedra Rosetta y las
momias egipcias. Más adelante está una exposición de momias de gatos, pero no
llegamos hasta allí. Natalia y yo Vamos
a los cafetines que están en la entrada del museo. Hay un sol radiante para
disfrutarlo al aire libre con alguna
bebida refrescante.
Uno
de esos pensamientos, de los miles que nos cruzan a diario el cerebro, me
viene. Recuerdo que estoy leyendo a Herodoto, quien cuando habla de Egipto
menciona a Bubastis, la ciudad donde se
adoraba a los gatos. Hay nimiedades que a veces nos aturden con
desproporcionada fuerza hamletiana : ¿subir o no subir nuevamente las inmensas
escaleras del museo hasta los gatos embalsamados? Natalia dice que debemos
subir porque no sabemos cuándo tendremos otra oportunidad.
Vencemos
el cansancio y subimos hasta las momias felinas.
32
Soñé que un amigo de mi padre estaba enfermo y
sería sometido a una intervención quirúrgica. No recuerdo el nombre de ese
amigo, quien en el sueño se presentaba como un anciano de cien años.
33
La
mañana es fría y oscura con neblina. En el desayuno nos sirven muchos hongos
preparados de muy variadas maneras. A las siete salimos de Londres. Un sol
opaco se esconde entre nubarrones y cubre los campos donde pastan más ovejas
que vacas. Casi a las nueve desaparece la neblina para dar paso a un cielo claro y se siente un poco de calor.
A
las diez nuevamente oscurece y un poco de tiempo más estamos en Folkestone,
ciudad natal de William Harvey, descubridor de la circulación sanguínea.
En
aquella época, hace más de cuatrocientos años, las ideas de Galeno eran indiscutibles, por su autoridad y fama:
decía que la sangre venosa era producida
constante e ilimitadamente en el hígado y la arterial en el corazón. Harvey hizo
un conteo y supuso que era imposible que el organismo produjera casi
seis mil litros de sangre por día. Recordó el ciclo del agua, en el cual el líquido es el mismo reciclado en una
especie de círculo: de la tierra se
evapora, va a las nubes y regresa con
las lluvias. Está observación de un fenómeno de la naturaleza, le permitió, por
simple comparación, descubrir la
circulación de la sangre.
34
Pasamos
el Eurotunel en bus. Muchos pensaban que podíamos ver vida marina
en esa travesía subterránea del canal de la Mancha. Ingenuamente se prepararon
para ver peces multicolores y gigantes acuáticos; pero no se observa nada.
La
gente simplemente sale, conversa en pequeños círculos o simplemente camina por los pasillos herméticos del tren o
trasbordador, sobre el cual están los automóviles.
Me
acerco a una de las tertulias. Se habla de las religiones. Juan, el historiador
mejicano, le pregunta a un señor que se declara ateo:
-¿A
quién se dirige o invoca usted cuando está en dificultades? Yo digo ¡Dios mío,
ayúdame!
Inmediatamente
se escucha la respuesta:
-Dios
es mi mente, mi fuerza de voluntad para enfrentar las circunstancias adversas.
35
BÉLGICA
Estamos de vuelta en Calais a través de una carretera, a cuyos
lados hay sembradíos, molinos de vientos y lagos con cisnes, pero sin el balet.
En unos minutos llegamos a Dunkerque, ciudad famosa por la operación Dinamo
durante la Segunda Guerra Mundial y que permitió la evacuación de más de
trescientos mil soldados británicos, franceses y belgas en 1940. Los alemanes
se detuvieron a las puertas de la ciudad, y esa inexplicable acción permitió la
salvación de los militares aliados. El hecho ha pasado a la historia como el
Milagro de Dunkerque.
En
instantes cruzamos la frontera y entramos a Bélgica. El sol resplandece en
todos los confines .El termómetro marca 23 grados centígrados.
36
Al llegar a Brujas, la ciudad de los puentes y
canales, Natalia y yo decidimos pasear sin ningún guía por las calles empedradas. Caminamos hasta el Lago del Amor,
cuya leyenda recuerda a una joven, Minna, quien huyo para no casarse con un
hombre que le imponía su padre. Los automóviles se confunden con las bicicletas
y las carretas tiradas por caballos. Entre plazas, jardines y monumentos hay
tiendas con todos los tipos de mercancías y
para todos los gustos. Las más visitadas son las de chocolate. En las
esquinas los pintores trabajan y ofrecen sus obras, a las cuales todavía dan las
últimas pinceladas.
Los
canales representan cuadros de diferentes luces y matices. A veces se proyectan
bajo una gran claridad; otras, reflejan un gran verdor por la arbolada que
cubre sus costados.
Cercano
a uno de los canales está el imponente hospital de San Juan, una construcción
medieval de ladrillos con chimeneas
y faroles. Allí fueron recluidos los
enfermos en tiempos cuando la medicina era más oraciones que tabletas, aunque
tenía su jardín de hierbas medicinales.
El
movimiento vivo de la ciudad contrasta con el correr tranquilo de las aguas de
los canales. Los carruajes tienen una parada final donde los caballos
descansan. Hay un grifo del cual los hombres se abastecen de agua para sus
animales. Luego de transitar por muchas calles entramos a la Catedral de San
Salvador para en silencio contemplar las pinturas y retablos.
En
las afueras de la catedral la gente descansa y nosotros esperamos a nuestros
compañeros de viaje.
37
GANTE
En
algunos minutos llegamos a Gante, morada de los antiguos celtas, y entramos a
la Catedral de San Bavón. Bavón fue un hombre rico, malvado en su juventud. Se
arrepintió de sus fechorías y viajo mucho como monje evangelizador para
terminar viviendo en un bosque en el hueco de un árbol. Es el santo patrono de
Gante.
En la Catedral hay muchas pinturas de
artistas famosos como Rubens; sin embargo, la gente se agolpa alrededor del
retablo “La adoración del Cordero Místico” de Jan van Eyck. Un monje muestra el cuadro y se
dispone a cerrar la capilla donde se exhibe. Señala el reloj de su muñeca para
indicar que ya es tarde. Hay un forcejeo y un cruce de palabras, luego de las
cuales el hombre de la sotana cede y alcanzamos a contemplar la obra religiosa.
El Cordero Místico es el cuadro (en realidad son varias tablas con muchas
escenas bíblicas) más robado en la historia del arte: sus
tablas fueron separadas para esconderlas de la ira iconoclasta de Calvino,
Napoleón se lo llevó para exponerlo en el Louvre, pero Luis XVIII lo devolvió.
Unas de las tablas del recuadro aparecieron en Berlín, las cuales regresaron a
Gante después de la Primera Guerra Mundial. Los hitlerianos escondieron el
cuadro en una mina de sal…
Nos
dicen que este aposento de Dios fue bautizado Carlos V, el emperador español,
nacido en Gante hijo de la reina Juana, llamada la Loca, quien se encontraba en
la ciudad buscando mejores aires para sus males psiquiátricos. Algunos afirman
que el epíteto de loca era un pretexto para apartarla del poder político; no
obstante, el posterior comportamiento de Juana cuando murió su esposo ponen en
duda que estuviera en sus cabales: deambuló por tierras de España transportando
el cadáver de Carlos V durante ocho meses y por las noches, como para
imprimirle con la oscuridad más misterio a una acción de por sí tétrica.
Se conversa en el sagrado recinto de las
relaciones entre Carlos y su madre que
demuestran que las luchas por el poder político se sustentaron en este caso en
el atropello por encima del amor familiar.
Llegamos
hasta la plaza de Lieven Bauwens, empresario belga del siglo XIX, quien trajo
la industria textil al país. Fue alcalde de la ciudad y amigo de Bonaparte.
38
BRUSELAS
En
la noche llegamos a Bruselas y damos un paseo por entre algunas ruinas del
Imperio Romano antes de llegar al Manneken Pis, el niño de bronce que orina en
la fuente. El niño que orina que vemos es de nuestros tiempos, pero uno similar
ya era conocido desde la Edad Media para representar la libertad, porque el
infante se orinó sobre tropas enemigas, las cuales perdieron la batalla. También
se dice que un niño evitó una explosión cuando orinó sobre la mecha de un
barril de pólvora durante un asedio a Bruselas.
Otra leyenda dice que un niño se perdió y el padre lo encontró orinando
y decidió hacerle una estatua. Pero algunos discrepan de semejantes sesudas disquisiciones y simplemente afirman
que es parte del surrealismo y del humor belga ´porque el niño forma parte de
grandes fiestas con música, se le
disfraza de diferentes maneras, y entonces puede orinar vino y cerveza.
Nos dan una explicación sobre la cerveza Kwak : debe tomarse en un vaso que fue
especialmente diseñado para los cocheros con guantes, en tiempos de las
carretas tiradas por caballos.
Juan
Fernández del Campo, el amigo mejicano, habla del sentido de los viajes, los cuales
deberían ser parte obligada de la formación académica, dice. Quien viaja,
amplía la esfera de sus conocimientos y no se encasilla en sus razonamientos.
Empiezo hablar de literatura, pero Juan, que es historiador, me dice que la
literatura es una forma de evadir la realidad. Recuerdo una frase de Francis
Bacon: la poesía es vinum daemonum (el vino de los demonios), porque llena la
imaginación y sin embargo no es más que la sombra de una mentira. Giramos la
conversación hacia otros temas y hablo de Vesalio, el padre de la Anatomía.
Juan trabaja en la Biblioteca Palafoxiana
de Puebla, y dice que tienen un ejemplar original del libro de Vesalio
“De humani corporis fabrica”, publicado en 1543 y considerado el bastión
innovador de la Anatomía. Prometió enviarme una fotografía de ese ejemplar casi
incunable, y en efecto me la envió.
39
Caminamos
hasta la Plaza España de Bruselas. Allí está un complejo escultórico dedicado a
Don Quijote y Sancho Panza, el primero sobre Rocinante, por supuesto, y Sancho sobre su jumento. El Quijote fue uno
de los primeros libros que me leí. Desde los doce años yo solía visitar la librería de
doña Yole, allá en Las Mercedes del Llano. En ese recinto de libros, papeles y
lápices vi un tomo preciosamente
empastado. Tenía unos jinetes en la portada. “Es un libro de aventuras. Muy
bueno. Te encantará. Vale cinco”, dijo
Doña Yole, y me lo dio para hojearlo. Por varias veces me acerqué a
la tienda para observar el libro en el estante. Aún no reunía el dinero.
Un día Doña Yole me dijo: sé que vienes por el libro, ¿cuánto tienes? Tres,
contesté tímidamente. Llévatelo, fue la respuesta. Desde entonces colecciono
ejemplares de El Quijote.
Natalia
y yo nos sentamos bajo las esculturas del caballero y su escudero, llenas de
grafitis en sus bases, para hacer una pausa y meditar. Recuerdo algunas
anécdotas relacionadas con Don Quijote.
Cuando
al doctor Thomas Sydenham (1624-1689), llamado el Hipócrates inglés, le
preguntaron qué se necesita para ser buen médico, inmediatamente contestó: la
primera condición es leerse a Don Quijote de la Mancha. Dostoievski, el padre
de la novela sicológica, una vez dijo: si en el Más Allá me preguntan qué ha
hecho el hombre, guardaré silencio y mostraré un ejemplar de Don Quijote. Según
Arturo Uslar Pietri, Simón Bolívar revolucionó la lengua española por sus
conceptos precisos y sus apreciaciones e interpretaciones geniales en el
momento exacto. Cuando el Libertador llegó a su última morada, a la Quinta de
San Pedro Alejandrino, indagó por libros a su dueño, don Joaquín de la Mier,
quien le contestó apenado: mi biblioteca es muy pobre. Bolívar, luego de
revisar el estante con los volúmenes, expresó: su biblioteca es muy rica, tiene
a Rousseau, que describe al hombre como es, y a Cervantes que en su Quijote describe
al hombre como debería ser.
40
Allí
mismo en la Plaza España está ubicada una estatua del compositor Béla Bartók,
quien solía visitar Bruselas. Confieso que no lo conocía y por eso investigué
sobre su vida y busqué su música para escucharla y apreciarla. Bártok
(1881-1945) era rumano. La estatua, de bronce, se inauguró en 1995 con motivo
de los 50 años de su muerte. Estudió y difundió la música folclórica de Europa
Oriental. Era un genio: diferenciaba los tipos de música antes de empezar
hablar y tocaba el piano antes de los cuatro años. Vivió un tiempo en Ucrania
al morir el padre. A los nueve años ya era compositor, y a los once daba
conciertos. Se dedicó al folclore cuando escuchó a una niñera cantar canciones
folclóricas a los niños. Este hecho demuestra una vez más que nuestras
inclinaciones y preferencias en la vida son sólo consecuencias del azar en la
mayoría de los casos. Bártok empezó visitar pueblos para indagar sobre su
música al mismo tiempo que llega al ateísmo. Quién sabe cómo llegó hasta allí.
¿Conociendo a la gente más humilde en sus creencias más sencillas e
incomprensibles por la falta de lógica? Pero luego será unitarista: creer en
solo dios y negar la trinidad. Durante la Segunda Guerra Mundial se negó a
colaborar con los nazis y les prohibió que usaran su música. Mientras escribo
escucho su música y reconozco que jamás había escuchado semejantes sonidos, los
cuales me parecen primitivos. Bueno, no conozco de música en general; no
obstante Bártok está catalogado como uno de los genios musicales del siglo XX.
Cuando enfermó de leucemia no aceptaba ayudas por considerarlas limosnas y
solicitaba trabajo para solventarse por su propia cuenta. Estaba al borde de la
muerte, pero mantenía intacto el sentido de la dignidad.
41
En
la Plaza del Ágora hay una diversidad de tiendas, cafés y cervecerías. Artista
de calle tocan sus instrumentos. El nombre, Ágora, tiene una evocación directa
hacia el mundo griego: reunión de ciudadanos para intercambiar no solamente
opiniones políticas sino también para hacer sus transacciones comerciales y
realizar actividades culturales. Llama mi atención la estatua de un hombre anciano
sentado con un libro y acariciando un
perro. Inmediatamente se establecen asociaciones entre la intelectualidad y el
amor hacia los animales. Se trata de Charles Buls, un hombre de la cultura y de
la política belga que fue alcalde de Bruselas entre 1881 y 1899. Estudió bellas
artes, sabía varios idiomas y obtuvo una gran formación cultural a través de
sus viajes por Europa.
42
Vamos
al parque de Heysel con un solo objetivo: contemplar un átomo del elemento
hierro, aumentado 165 mil millones de veces. El Heysel es un parque de Bruselas
construido en 1935 para realizar exposiciones internacionales. El grupo
escultural, construido en 1958, dedicado al hierro se llama Atomium, tiene un
poco más de cien metros de altura. Cada esfera mide 18 metros. Cerca hay una
fuente que refresca el ambiente.
43
En
la Gran Place de Bruselas vemos una estatua de un hombre acostado,
aparentemente dormido. La gente se acerca y la toca. De lejos me pareció que la
estatua era de Cristo porque hay unas pinturas y esculturas que representan a
Cristo ya bajado de la cruz. Ya de cerca notamos que se trata de Everard
t'Serclaes, según la tablilla explicativa. Cumplimos con el ritual de tocarla y
averiguamos lo que corresponde sobre ese
monumento. Everard t'Serclaes (1320-
1388) fue un bruselense que liberó a su ciudad en la Guerra de Sucesión del
Ducado de Brabante (1356-1357), escalando muros, pero luego fue asesinado. La
estatua lo representa muerto, y quien la toca tendrá buena suerte y regresará a
Bruselas. Pero hay una leyenda más: tocarla sirve para la buena suerte,
contraer matrimonio y hasta divorciarse. Todo depende de que parte de su cuerpo
se toca. Tocar un brazo es para lo primero, de la cabeza a los pies para lo
segundo, y de los pies a la cabeza para lo tercero.
44
Estamos
en el Parque Cincuentenario, inaugurado en 1880 para celebrar los cincuenta
años de la independencia de Bélgica. La gente busca el arco de triunfo,
levantado en 1905, para las fotografías. Aquí están ubicados muchos museos,
hasta hay uno de las pasiones humanas para recordar que la vida es una
combinación de momentos felices y amargos. Podemos agregar un pensamiento de
los estoicos: hay que vivir y aceptar el mal porque a través de él comprendemos
el bien en su esencia más genuina.
45
La
Grand-Place de Bruselas es un espacio rodeado
de casas gubernamentales. Cuando la visitamos había una feria de la
cerveza y por eso en la plaza se colocaron barandas adornadas con muchas flores
y ramas de lúpulo. Nos comentan que esta planta se usa, desde tiempos
inmemoriales, para preparar la cerveza por sus propiedades conservadoras del
líquido. Más tarde se supo que esas
supuestas propiedades son comparables a las de los antibióticos. No es
casualidad que aquí se encuentra un museo de la cerveza.
La Inquisición usó la Grand-Place para colocar
sus hogueras y quemar a quienes consideraba herejes.
Caminando
entre edificios majestuosos con detalles preciosos de diferentes épocas y
estilos, adornados con estatuas de personajes de la historia belga, nos encontramos
con una casa donde vivió Víctor Hugo. En ella
terminó de escribir su monumental obra Los Miserables.
46
Partimos
hacia Malinas, ciudad muy antigua situada en la región de Flandes. Antes
avistamos el canal marítimo sobre el río Escalda, sobre cuyas aguas se extiende
una espesa neblina. Malinas es famosa porque aquí vivió el abuelo de Beethoven
y por la leyenda del incendio de la torre de la catedral de San Romualdo en 1687. Un borracho dio la voz
de alarma e inmediatamente los vecinos dirigidos por el alcalde trataron de
apagar el fuego subiendo agua en
baldes por las escaleras. Pero el fuego
no era tal. Esa noche la luna proyectaba un color rojizo sobre la catedral que
provocó la confusión del borracho de marras.
El alcalde avergonzado pidió
silenciar el hecho, pero la voz se corrió por todas partes como una
anécdota jocosa. Desde entonces a los habitantes de Malinas se les llama los
“apagalunas” o “extintores de la luna”.
47
Llegamos
a la ciudad Amberes, cerca del río Escalda. El tiempo es oscuro y fresco. Según la leyenda Silvio
Brabo fue un soldado romano que mató al
gigante Druon Antigoon, quien no dejaba
pasar a la gente por el puente en el río Escalda si no le pagaban y le cortaba
una mano al capitán del barco. Brabo, después de matar al gigante le cortó una mano y la lanzó al río. De allí
viene el nombre de la ciudad porque Amberes significa “la mano que lanza”. Una
estatua en la ciudad plasma esa acción
mitológica.
La
ciudad es tan pequeña que se recorre a pie, pero la gente anda en bicicletas,
las cuales son suministradas por la municipalidad. Cada uno la usa por un corto
trayecto y la deja en una parada para que la use otra persona.
En
Amberes vivió y trabajó el famoso pintor Pedro Pablo Rubens, quien hizo
retratos de musas exuberantes, como la de los cuadros El Abrigo y Las tres
gracias en los que la obesidad es sinónimo de riqueza, bienestar, salud y
belleza. En aquellos tiempos las dietas y el peso corporal no eran
preocupaciones para la gente.
48
Róterdam
es una ciudad muy antigua con grandes edificios y un puerto enorme. Cualquiera
la conoce de oídas porque allí nació un gran humanista, cuyo nombre se le
asocia indefectiblemente: Erasmo de Róterdam. Erasmo escribió “Elogio de la
locura”, una obra que muchos han resumido en pocas palabras: sólo los estúpidos
son felices. Gustave Flaubert dijo: “Ser estúpido, egoísta y
estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser
feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.”
El libro lo concibió mientras viajaba a
caballo de Italia a Inglaterra. En el texto de mi biblioteca en vías de
extinción he subrayado algunas frases:
-La
vida humana no es otra cosa que un juego
de necios.
-El
necio no conoce más que los hechos.
-La
vida humana es una comedia como otra cualquiera, en la que cada uno sale
cubierto con su máscara a representar su
papel respectivo, hasta que el director de la escena les mande a retirarse de
las tablas.
-El
pueblo es una enorme y poderosa bestia.
-…El
médico vale más que muchos hombres, porque a los de este oficio, cuanto más
ignorantes, audaces e indiscretos son,
en mayor aprecio se los tiene aún entre la gente principal; y así puede
afirmarse que la Medicina, especialmente tal como la ejercen hoy muchos, no es
otra cosa que el arte de agradar a su
enfermo, en tanto grado como pueda serlo la retórica con respecto a su auditorio.
-…Están
más lejos de la felicidad aquellos que cultivan el saber…
-…Los
menos desdichados son aquellos que más se aproximan a los instintos de los
brutos y a la necedad…
-Mientras
más necia es una persona más feliz es…
49
Camino
hacia La Haya entramos a Delf, ciudad que asocio inmediatamente a un nombre y a
un instrumento: Antonio Van Leeuwenhoek y su
microscopio, el cual mejoró para hacer descubrimientos sorprendentes en el
siglo XVII: demostró la existencia de un mundo invisible al ojo humano, el de
los seres extremadamente pequeños, ahora denominados microscópicos.
Él comenzó a observar bacterias y
protozoarios, sus "animálculos muy pequeños," que él podía aislar de
diversas fuentes, tales como agua de lluvia, charcas y la boca y el intestino humanos. Concluyó que los objetos móviles que él vio a través de su microscopio
eran pequeños animales. Él registró estas
observaciones en su diario.
Él descubrió "animálculos" hasta en sus propios dientes. Se despertaba en la mañana, se
sacaba material de sus dientes y
observaba bajo el microscopio unos animalitos. Luego tomaba una bebida
caliente y constataba que al sacar nuevamente material de sus dientes, los
animalitos desaparecían. La pasta dental, tal y como la conocemos ahora,
todavía no se había inventado.
El primer capítulo del extraordinario libro de Paul De Kruif “Cazadores de microbios” está
dedicado a Leeuwenhoek. Ese libro lo recomiendo a todos los estudiantes de
Medicina, y en general a todo universitario, y sus primeras palabras son impactantes: “Hace doscientos cincuenta
años que un hombre humilde, llamado Leeuwenhoek, se asomó por vez primera a un
mundo nuevo y misterioso poblado por millares de diferentes especies de seres
diminutos, algunos muy feroces y mortíferos, otros útiles y benéficos, e,
incluso, muchos cuyo hallazgo ha sido más importantísimo para la Humanidad que
el descubrimiento de cualquier continente o archipiélago”.
Luego dice: “Antonio van Leeuwenhoek nació en 1632, entre los azules
molinos de viento, las pequeñas calles y los amplios canales de Delft, Holanda”.
50
Estamos en La Haya, dice el guía; y luego agrega: pero no tenemos parada.
Le digo que no puedo pasar por La Haya sin ir al Mauritshuis y contemplar “La
lección de anatomía” de Rembrandt. No está en el programa, responde. Discutimos
amablemente. Le digo que soy médico y siempre he soñado con mirar esa
pintura. Claro que sé que eres médico, dice en alusión al hecho de
que le he recetado para su lumbalgia y Natalia lo ha inyectado. En
agradecimiento cede y nos detenemos frente a la famosa galería de pinturas.
Atravieso salas pequeñas con pisos de madera y paredes forradas con telas.
Llegó hasta la Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp. El famoso doctor Tulp
explica a sus discípulos anatomía con el cadáver de un hombre que fue ahorcado,
ese mismo día de la lección, por ladrón. Las disecciones eran espectáculos
públicos que se hacían en los teatros. (Las conferencias de anatomía en mis
tiempos de estudiante de medicina se realizaban en un anfiteatro, y en la
cátedra estaba una copia de La lección de anatomía del doctor Tulp con una
leyenda: Aquí los muertos ayudan a los vivos). En la época de Rembrandt
(1606-1669) se cobraba entrada para ver
cómo se descuartizaba un cadáver. Un brazo del modelo de la Lección es más
grande que el otro, seguramente con fines pedagógicos. Los cirujanos de la
pintura estudian con el libro de Vesalio De Humani corporis fabrica (De la estructura del cuerpo humano). Juan, el
historiador mejicano, dice tener una copia original de ese famoso libro en la
biblioteca de Puebla, donde labora.
Salimos. En las afueras del museo hay una copia gigante de la Lección de
Anatomía con la peculiaridad de que puedes colocar tu rostro y formar parte del
cuadro de manera truculenta.
51
En el Mauritshuis hay muchas obras de renombre, pero para nosotros no hay
tiempo de hacer un recorrido exhaustivo. Por eso nos conformamos con lo que
está más a la vista y que delata el inmenso número de visitantes. “La joven
perla” (1665-1667) es una de esas pinturas que todos quieren ver. Esta pieza
del pintor holandés Johannes Vermeer es comparada con Mona Lisa y
representa a una muchacha con un turbante y
sarcillo de perla. La joven mira
al público atenta y tímidamente.
Particularmente pienso que la belleza del cuadro radica en que la mujer,
precisamente, no es una belleza; pero el arte va más allá y refleja la belleza
espiritual en sus rasgos sencillos y en
la mirada penetrante, vaticinadora de su destino: ser admirada y apreciada por
las generaciones futuras.
52
La Corte Internacional de Justicia es nuestra próxima parada. Es una
dependencia judicial de las naciones unidas. Esta instancia dirime y examina
problemas que surgen entre los países y hace aclaratorias jurídicas. Los particulares no tienen arte ni parte ante
esta corte, sólo los estados.
La Corte funciona en el Palacio de la Paz, cerca del cual está un fuego
eterno denominada Llama de la Paz con los nombres de todos los países del
mundo.
53
Pasamos por Leiden antes llegar a Ámsterdam. En esta ciudad nació Rembrandt
y murió Boerhaave. Este último fue un
destacado médico holandés del siglo XVI, conocido en toda Europa por sus aportes clínicos. Trabajó en la
Universidad de Leiden.
El nombre de Leiden lo escuché por primera vez cuando estudiaba en bachillerato. En el laboratorio de física
estaba un recipiente llamado “Botella de Leyden” para hacer experimentos sobre
electricidad. Pieter van Musschenbroek, un físico y filósofo holandés inventó ese
instrumento que acumula electricidad; y que nosotros, estudiantes imberbes,
manipulábamos con curiosidad para ver cómo se movían unas láminas dentro del
mismo.
Esta es la ciudad de las llaves, símbolo que proviene de San Pedro, quien
porta las llaves del cielo. Es también la ciudad de los canales circulares, los
molinos, los parques y los museos.
En 1866 ocurrió una de las últimas epidemias de cólera, y por eso se
construyó el Hospital Académico para atender a los enfermos. Y hablando de
enfermos, aquí en Leiden nació una de las primeras asesinas en serie conocidas:
Goeie Mie. Cuidaba niños enfermos y los envenenaba para cobrar un seguro
médico. Para 1883 había envenenado 27 niños con arsénico y fue descubierta
tratando de envenenar 50 más.
Aquí está ubicada la Casa de la Peste para aislar a los pacientes que
padecían la peste bubónica y que desde tiempos inmemoriales arrasó con la
población europea.
En las iglesias y otros edificios de la ciudad habita un insecto que
destruye las estructuras de madera. Es el escarabajo del reloj la muerte,
llamado así porque emite un sonido similar al de un reloj: tic tac. En las
noches los que cuidaban a los enfermos moribundos escuchaban ese sonido y lo
relacionaron con la muerte de esos pacientes.
54
Llegamos a Ámsterdam, la ciudad de la tolerancia: aquí hay libertad para
las religiones, la marihuana y la prostitución. Aquí nació Spinoza (1632 –
1677), el filósofo de la libertad de cultos e ideas. Einstein creía solamente
en el dios de Spinoza. Ese dios nos dice:
“Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que
hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.
Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo
que he hecho para ti.
¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, obscuros y fríos que tú mismo
construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los
bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi
amor por ti”.
Spinoza nos da un ejemplo del minimalismo con respecto a las cosas
materiales: vivía en un cuarto pequeño con una camas, tres mesas, un juego de
ajedrez y un poco más de cien libros.
En mi biblioteca tengo un solo libro de Espinoza : Ética demostrada según
el orden geométrico.
55
Vamos al museo de Rembrandt, el pintor que conocí desde mis tiempos de
estudiante de medicina por su obra la
Lección de anatomía y cuya copia estaba
en la morgue de mi facultad de medicina en Moscú.
En la entrada está parado un pintor con sus lápices y colores, muy parecido
a Rembrandt. Este señor se viste como el famoso artista holandés y por unos
cuantos euros permite ser fotografiado junto a él.
Adquiero una miniatura de Rembrandt, de esas que se pegan en las
neveras, una bagatela pero que considero
una verdadera belleza: La ronda de noche.
Busco el cuadro donde aparece Rembrandt con su esposa Saskia y donde el
pintor levanta una enorme copa llena de champaña. No lo encuentro, pero yo adquirí una copia en
una visita a Alemania porque considero
esta pintura un verdadero símbolo de la felicidad y la alegría. Debería
presidir todas las reuniones familiares para invocar los futuros triunfos y
momentos de júbilo. Por eso precisamente la coloqué en nuestra sala, aquí en
San Juan de los Morros.
Damos un paseo en barco por los canales y en la noche nos retiramos al
hotel Ibis.
56
Seguimos en Ámsterdam. La mañana es fría. Un manto de neblina cubre la
ciudad en cuyas afueras, en un espacio campestre, unas vacas pastan y unos
conejos saltan tranquilamente. Los molinos, que tanto inspiraron a Rembrandt,
adornan el panorama. A lo lejos se divisa un bosque.
El guía nos habla de Pedro El Grande, zar de Rusia, que visitó a Holanda de
incognito para conocer y aprender en 1697. El zar se disfrazó para que no lo
recocieran, pero todos lo identificaron porque medía más de dos metros. Trabajó
en un astillero de Ámsterdam y aprendió a construir barcos. Al regresar a Rusia
formó una flota gigantesca con la que emprendió el engrandecimiento de su país.
Yo leí una biografía en tres tomos de Pedro I, escrita por Alexei Tolstoi; y
desde entonces admiro a este zar porque con sus propias manos construyó barcos
y la ciudad que lleva su nombre: San Petersburgo. Los revolucionarios le
quitaron ese nombre y le pusieron Leningrado, pero luego de la caída de la
Unión Soviética recuperó su antigua denominación. En mi biblioteca conservo los libros de
Tolstoi junto a una estatuilla del zar.
En la noche nos acercamos a un coffee shop donde venden marihuana para
fumar y también para comer en forma de pasteles. El tufo de marihuana se siente
no solamente en este establecimiento sino también en toda la ciudad. La
marihuana es legal en muchos países y es muy efectiva como medicina. Es un
excelente analgésico.
De aquí partimos al barrio rojo para ver a las prostitutas que ejercen su
profesión de manera legal como cualquier otro trabajo. Natalia y otras mujeres
del grupo se niegan ir. Argumentan razones “obvias”. Yo creo que es una oportunidad
para conocer y ver todo “con mis propios ojos”. Nos dicen que debemos guardar
silencio y evitar cualquier gesto que pueda ser interpretado como burla.
Además, aunque no está prohibido es mejor no tomar fotografías.
Caminamos en silencio por las calles del barrio iluminadas con luces rojas.
Las mujeres se exhiben es unas vitrinas de vidrio como si fueran una mercancía
cualquiera. Cada mujer tiene un hombre
para protegerla que casi siempre es su propio esposo. Hay féminas de todos los
tipos y gustos: desde negras hasta blancas con todos los matices posibles.
Altas, medianas y hasta enanas. Flacas, gordas y supergordas que casi no caben
en el escaparate de cristal; y no podemos evitar una mueca de risa.
La libre venta de marihuana y el barrio rojo son parte de la política de
tolerancia de los holandeses: haz lo que te dé la gana sin molestar a nadie.
57
Vemos unas poleas en la parte externa de los edificios, son para llevar las
camas, lavadoras, neveras, etc., hasta los apartamentos. Es una forma práctica
y cómoda de sacar y meter enseres cuando no hay ascensores de gran capacidad y
las escaleras son estrechas
Sabemos que el medio de transporte oficial es la bicicleta. A los niños
primero les enseñan a nadar y luego a andar en bicicleta. Hombres, mujeres,
viejitos e infantes viajan en bicicleta. Hay un estacionamiento gigante de
varios pisos para bicicletas. Pregunto al guía cómo encuentra su bicicleta el
usuario. Bueno, responde, si no la encuentra se roba una cualquiera, y cuando
viene el amo de la bici que se robaron, se roba otra, y así se roban unos a otros y no pasa nada porque
son muy baratas…
Pasamos frente a la casa natal de Espinoza, el pensador de la tolerancia. Comentan que la filosofía
de los holandeses la resume la expresión francesa: “laissez faire, laissez
passer”, que significa “dejen hacer,
dejen pasar”.
Llegamos a la casa donde murió Rembrandt en 1669 a la edad de 63 años. No
se saben las causas de su muerte, pero los especialistas afirman que por sus
innumerables autorretratos puede diagnosticársele melancolía y depresión. Esto
lo corrobora su tendencia a la soledad y
el uso de colores oscuros los últimos años de su vida.
Un canal está cubierto de flores. Es un mercado flotante. Un puente tiene
sobre sus barandas muchas coronas. Y de repente la belleza se transforma cuando
observo un canal con mucha basura. Siempre hay gente que desentona.
58
Estamos cerca de la casa de Ana Frank. Es uno de los sitios más visitados
de Ámsterdam. Discuto con la guía sobre el Diario de Ana Frank. Le digo que una
niña que apenas tenía 13 años no pudo escribir ese diario, el cual me parece
provenir de una mano adulta. Me contesta que las circunstancias terribles de la
guerra la hicieron madurar prematuramente. Puede ser, pero quedo con mis dudas.
La cola es enorme y eso me desanima para entrar a la casa. Pero repaso el libro
con mucho cuidado y encuentro cosas muy interesantes. Ana dice que inicia su
diario porque el papel es más paciente que el hombre. Cuando se escondió de los
alemanes en esa casa que ahora vemos de cerca sólo pudo despedirse de su gato
Moortie. Ese amor hacia los animales
nunca lo perdió :hizo amistad con otro
gato llamado Boche que vivía en un anexo a su escondite.
De noche debían guardar absoluto silencio para no ser descubiertos por los
gendarmes. Cuando alguien tosía le daban codeína, un poderoso medicamento que
inhibe el reflejo de la tos. Ella escribe: “Muertas de miedo, la señora Van Daam y yo casi nos desmayábamos cada vez que el señor tosía. Por fin, uno de
nosotros tuvo la brillante idea de darle
codeína, calmando así los comprometedores accesos”.
Luego este largo párrafo:
“Una gripe me ha impedido
volver a escribirte antes de hoy .Es horrible estar enferma aquí. Cada vez que
tenía que toser, me acurrucaba bajo las cobijas
para ahogar el ruido, con el resultado que la garganta me hacía aún más cosquillas .Tuvieron que darme leche
con miel, azúcar y pastillas. Cuando pienso en los tratamientos que tuve que soportar me dan todavía vértigos: sudoríparos,
compresas húmedas, cataplasmas, bebidas
calientes , gargarismos, toques, jugo de limón, vaso de agua caliente y el
termómetro cada dos horas en completa inmovilidad”.
Cuando el médico no tiene fonendoscopio, para escuchar el corazón o los
pulmones del paciente, puede colocar su oído sobre el pecho del enfermo. Eso se
llama auscultación directa; y lo notamos en las siguientes líneas:
“…Lo más desagradable fue sentir sobre el pecho desnudo la cabeza
envaselinada de Dussel, quien, dándoselas
de médico, se empeñó en auscultar
mi pobre caja torácica”.
Con todas las penurias Ana se empeña en dejar un testimonio para la
posteridad: “Quiero que algo de mi perdure después de la muerte”.
59
Hay unas frases en el Diario de Ana
Frank que llaman poderosamente la atención por la fuerza y convicción de vida
que transmiten:
-.Las personas libres jamás podrán concebir lo que los libros significan
para quienes vivimos encerrados. Leer, aprender…
-Me has preguntado cuáles son mis intereses y pasatiempos y me apresuro a
responderte…En primer lugar escribir, lo que en realidad no entra en la
categoría de pasatiempo.
- La obscuridad, la noche lluviosa, la tormenta, las nubes fugitivas, me
tenían fascinada. Por primera vez desde hace
un año y medio, veía la noche frente a frente.
-Todos vivimos sin saber por qué ni para qué en búsqueda siempre de la
felicidad
-La pereza puede seducir, pero el trabajo produce satisfacción.
-Porque en el fondo la juventud es más solitaria que la vejez.
Pero hay otro tipo de frases que me recuerdan a la Venezuela actual. Con la
diferencia que lo que comenta Ana sucedía en la Segunda Guerra Mundial y en
1944; y lo de mi país pasa en pleno siglo XXI:
-“Se hace cola hasta para comprar verdura. Los médicos no pueden visitar a
los pacientes, pues en cuanto vuelven la espalda le roban su vehículo; el robo
y las raterías están a la orden del día, al punto que nos preguntamos qué ha
sucedido con los holandeses, quienes de la noche a la mañana se han
transformado en ladrones”
-“Nadie se atreve a salir de su casa ni por cinco minutos, pues si te vas
se van también tus pertenencias”.
-“Todo el mundo se dedica al mercado negro…Los asaltos, los asesinatos, los
robos son ya rutinarios. Policías y veladores participan en ellos como
profesionales, pues todos quieren satisfacer su estómago a toda costa”.
-“El mundo entero está de cabeza. Las personas decentes son enviadas… a
prisión o a temblar en celdas solitarias, mientras que la escoria gobierna a jóvenes y viejos, a ricos y a pobres”.
60
Hace poco una noticia recorrió el mundo cultural y lamentablemente me dio
la razón: el famoso diario de Ana Frank fue escrito por un adulto. Dicen que
fue el padre de Ana, Otto Frank. Otros
afirman que fue el escritor judío norteamericano Meyer Levin.
Además, se determinó que el diario fue escrito por una sola mano, y no fue
la de Ana, dice Minna Becker, una perito judía en caligrafía. Y su afirmación
la hizo ante un tribunal. Minna comparó la letra de las cartas que Ana escribió
a unas amigas y que fueron publicadas en
Estados Unidos. La conclusión fue la siguiente: la letra de estas cartas sí
tiene el aspecto normal de una niña de 10 ó 12 años, lo que no es el caso del
“manuscrito original”, que nos revelan a un autor de mayor edad.
61
Estamos cerca del Museo de Van Gogh en Ámsterdam. Compro una miniatura del
cuadro “Campesinos comiendo patatas”, la primera gran obra del artista. En mis
notas sobre los sueños escribí lo siguiente:
“Entré caminando al pueblo y llegué hasta la plaza. Allí se realizaban unos
espectáculos con niños danzando. En la avenida me detuve en la esquina de las
Prieto (unas viejitas que tenían una bodega en Las Mercedes del Llano),
convertida en una especie de venta de comida. Entré para comerme algo. La
estancia estaba oscura a pesar de que una luz tenue emanaba de una lámpara de
kerosene colgada en el centro del techo. Sobre las mesas estaba unos platos con
manjares que no distinguía. La gente comía en silencio.
Partí hacia la casa. Caminé por el corredor hasta mi cuarto. Papá y mamá me
saludaron y me siguieron comentándome sobre algo que no entendí.
Me desperté y concluí que la estancia de las Prieto se parecía mucho al
cuadro de Van Gogh llamado Los campesinos comiendo patatas”.
Van Gogh (1853-1890) es uno de los artistas que más ha interesado a los
psiquiatras. He leído varios trabajos sobre su posible locura. Unos dicen que
era epiléptico, bipolar, esquizofrénico, etc. Él mismo escribió: Mi juventud
fue triste, fría y estéril.
Los especialistas toman en cuenta su carácter retraído y conflictivo, su
tendencia al aislamiento y el uso de colores que le dan a sus pinturas una
sensación de soledad y melancolía.
El episodio no aclarado de su oreja cortada que trató de regalar a una
prostituta arroja más sospechas sobre una salud mental afectada. Unos dicen que
pudo sufrir neurosífilis o sífilis que
llega al cerebro. Van Gogh padeció esa enfermedad y recibió tratamiento para la
misma. Pero ese tratamiento pudo no haber curado totalmente ese mal porque aún
no se habían inventado los antibióticos, específicamente la penicilina, la cual
si resultó efectiva, Por allí he leído una curiosa versión sobre el tema. Se trata de una pintura en la
cual el famoso artista holandés retrata al médico que lo asistió hasta su
muerte, Paul Gachet.
En ese cuadro aparece el médico francés Paul Gachet en pose pensativa y
melancólica y con un ramo de flores
sobre la mesa, el cual está cerca de su mano izquierda. Los analistas dicen que
esa flor es una planta digital, de la cual se hace un medicamento para enfermedades
cardíacas. Con esta composición Van Gogh quiso resaltar la condición médica de
Gachet. Pero los que hilan fino afirman que esa era la planta que le recetaba
el psiquiatra y homeópata Gachet a su ilustre paciente.
La práctica médica con la digoxina y
otros medicamentos derivados de la planta digital ha comprobado que la misma
tiene efectos adversos sobre las personas que los usan. Entre esos efectos
están la debilidad, la apatía, dolores de cabeza, depresión, psicosis y hasta
alteraciones de la visión. Esta planta explicaría los cambios bruscos de humor
que experimentaba el artista con frecuencia. Y la alteración de la visión tal
vez le ayudó a la hora de escoger las pinturas de sus obras.
Bueno, esas son solo divagaciones.
En mi biblioteca tengo tres libros sobre Van Gogh, por lo menos. Todos
bellamente empastados.
62
En Voledam hay fiestas cuando llegamos. Celebran la construcción del dique.
Esas fiestas pueden compararse con las “patronales” nuestras. Hay música,
cerveza por todos lados y gente bailando. Algunos bailan tumbándose hacia atrás hasta caer al suelo, y
allí en el piso continúan moviendo su cuerpo.
Dos mujeres bailan sentadas en el piso como en un trencito una detrás de
la otra balaceándose por todos los lados.
Voledam es un pueblo portuario. Estamos frente a las aguas del río
IJsselmeer (¡Que nombre más raro!). Me siento en un banco al lado de un viejo
marinero. Lo saludo en español, pero no me contesta. Lo hago en inglés, pero
tampoco escucho su respuesta. Luego lo miro bien y comprendo que es una de esas
estatuas de bronce que stán por allí en el puerto. Más relajado por estar
sentado con alguien a quien le puedes
decir todos los secretos que uno tenga con la seguridad de que no se los
contará a nadie, contemplo el cielo oscuro, lleno de nubarrones gigantes.
Vamos al museo de la ciudad con fotografías viejas, suecos y vestidos
tradicionales.
Pedimos para probar arenques y
anguillas. Pasamos esos platos con cerveza negra y vino tinto. Luego caminamos
por entre las casas de madera y los molinos.
63
Camino
a la próxima ciudad entramos a una granja de quesos llamada “El gato en el
bosque”. Allí nos hacen una demostración de cómo se fabrican algunas
delicateses holandesas, luego de lo cual viene una degustación de variados
quesos y salsas.
Partimos
a Marken, antigua isla ahora unida al país con un dique. Caminamos por
estrechas veredas y entre casas de madera
que mantiene su estilo y
estructura arquitectónica medieval. Son conservadas como museos con cuadros,
vestimentas antiguas y muebles como mesas, sillas y camas. Me llama
poderosamente la atención una cama para dormir sentado. Preguntó como médico la
posible causa de la construcción de ese mueble peculiar. Me explican que
ciertas personas pensaban que debían dormir es pose sentada para evitar que la
sangre se vaya a la cabeza (¿?) porque eso puede provocar la muerte (¿?). En mi
práctica médica he tenido pacientes muy obesos que dormían sentados porque no
pueden respirar si duermen en forma horizontal. Eso se llama síndrome de la
apnea del sueño: la persona siente que la respiración se le paraliza momentáneamente
y tiene mucho miedo, por eso prefiere dormir sentada. Pero he visto otros
pacientes: los que piensan que la muerte les puede sólo sobrevenir en una cama
para dormir en la noche. Por eso se hacen una cama que se parezca más a un
sofá, a un diván o un mueble para sentarse. Nikolai Gógol, un escritor ruso muy
famoso del siglo XIX y cuyos cuentos sarcásticos leí cuando llegué a Moscú, solía dormir en sillas o muebles.
Incluso no se quitaba la ropa ni el calzado. Unos afirman que temía morir en la
cama, pero otros creen que lo hacía por motivos religiosos: practicaba una
especie de mortificación corporal para sacrificarse y agradar a dios.
Salimos
de los museos y admiramos sus balcones con muchas flores, sobre los cuales
revolotea una bandada de gorriones.
64
Amanece
en Ámsterdam. Son las cinco de la mañana y contemplo por la ventana el jardín
silencioso donde ayer correteaban unos conejos-mascotas. Por la radio hay
música clásica.
Hoy
partimos hacia Alemania. Pasamos por
Utrecht, ciudad que recuerdo por las lecciones de Historia Universal y
la firma de un tratado, según el cual los europeos luego de matarse varios años
decidieron hacer las paces y dividirse el continente como si fuera una torta. También se recuerda
esta ciudad porque durante la Segunda Guerra Mundial los ingleses le lanzaron
paracaídas con muñecos para confundir a los alemanes.
Entre árboles y espacios vacíos, bajo una
espesa neblina, aparecen los famosos canales y molinos de Utrecht.
Sigue
otra ciudad famosa en la misma Segunda Guerra Mundial: Arnhem. Las Fuerzas
Aliadas querían tomar sus puentes para luego entrar a Alemania, pero
fracasaron.
65
Llegamos
a Colonia, ciudad a la cual identifico personalmente en tres dimensiones: el
nacimiento de Agripina, la Catedral y la invención del Agua de Colonia.
Esta
ciudad se llama así porque era una colonia del Imperio Romano. Cuando estudiaba
Historia en la escuela y en el bachillerato me horrorizaba tanta locura por
alcanzar y mantener el poder político. Roma es el plato fuerte. Nerón fue uno
de los emperadores romanos más sanguinarios. Los exegetas de la Biblia lo
asocian al propio Lucifer. Las monedas emitidas en su tiempo (siglo I) arrojan una evidencia indiscutible: tiene
cara de loco. Quemó Roma y culpó a los cristianos para perseguirlos. El padre
de Nerón, Cneo Domicio Enobarbo, es catalogado por los historiadores como un
hombre despreciable y deshonesto. Era un asesino: incluso mató deliberadamente con su carruaje a un niño que jugaba en la calle. Pero si el
padre era una joya, la madre, Agripina (nacida en Colonia) era una superjoya; a
tal extremo que cuando nació Nerón, Cneo dijo: somos tan malos que nuestro hijo
será un monstruo. Y no se equivocó. Agripina fraguó todas las componendas
políticas, con muchos muertos de por medio, para que Nerón llegara al poder.,
Un adivino le dijo: si tu hijo llega a ser emperador, te matará. Agripina
contestó: eso no importa con tal que él llegue al trono. La profecía se
cumplió. Un hombre se acercó con una daga hasta Agripina para asesinarla, y ella
le dijo: hiere en el vientre porque de allí salió ese diablo.
66
La
Catedral de Colonia se construyó durante
seiscientos años. Empezó a levantarse en la Edad Media (1248) y fue concluida
en el siglo XIX (1880). Esta catedral es bella e imponente, pero atrae a todo
el mundo porque dentro de ella se encuentra, supuestamente, el Relicario con los restos de los Tres Reyes
Magos, transportados desde la catedral
de Milán en 1164. Es claro que lo de los Reyes Magos es una fábula, pero la
gente se agolpa para ver la urna dorada porque todos en el fondo somos niños
cuando tenemos la capacidad de soñar, tanto para recordar lo que fuimos como
para planificar el futuro.
67
La
marca de perfume más antigua registrada
es el Agua de Colonia Juan María Farina. A partir de ella todas las fragancias
se llaman agua de colonia. Este perfume fue inventado por el italiano Juan
María Farina (1685-1766) en la ciudad que lo acogió: Colonia; y por eso,
agradecido, le puso ese nombre. El Agua de Colonia contiene esencia de varios
frutos combinada con hierbas. Farina escribió:
“He
descubierto un perfume que me hace recordar a un amanecer italiano, a narcisos
de montaña, a azahares de naranjo justo después de la lluvia. Él me refresca y
refuerza mis sentidos y mi fantasía”. Particularmente creo en la aromaterapia:
cuando estoy cansado me lavo la cara y me perfumo y siento que la energía
vuelve a mi cuerpo y al cerebro.
El
Agua de Colonia Juan María Farina se hizo muy famosa y la usaban reyes como
Fernando VI de España; escritores como Goethe; músicos como Mozart;
filósofos como Voltaire; militares como Bonaparte; libertadores como Simón
Bolívar; y gente sencilla como Alfonso Malaspina, mi padre, a través de quien
supe de la existencia de este maravilloso perfume. Él tenía su frasco aromático
en su repisa y la usaba durante veladas en las fiestas patronales, en reuniones
importantes de amigos o cuando viajaba a otra ciudades en plan de negocios.
68
El Agua de Colonia Juan María
Farina se hizo muy famosa y la usaban reyes como Fernando VI de España;
escritores como Goethe; músicos como Mozart; filósofos como Voltaire;
militares como Bonaparte; libertadores como Simón Bolívar; y gente sencilla
como Alfonso Malaspina, mi padre, a través de quien supe de la existencia de
este maravilloso perfume. Él tenía su frasco aromático en su repisa y la usaba
durante veladas en las fiestas patronales, en reuniones importantes de amigos o cuando viajaba a otras ciudades
en plan de negocios.
69
Desde Colonia nos trasladamos
hasta Boppard, una pequeña ciudad medieval. Allí tomamos un barco para hacer un
recorrido por el Rin. El paisaje son montañas, castillos, ruinas de fortalezas
antiguas y grandes extensiones de tierra cultivadas. Son los famosos viñedos de
la región. Todo esto lo disfrutamos con salchichas y vino blanco Riesling,
elaborado en las ciudades a través de las cuales pasa nuestro barco. En estos
pueblos se realizan festejos en honor a Baco, el dios del vino, en tiempos de
vendimia.
En los bosques que contemplamos a
orillas de Rin vivían los nibelungos,
unos enanos mitológicos que buscaban
oro. El rey de los nibelungos tenía un anillo mágico. Aparece un personaje: Sigfrido quien mata a los príncipes de los enanos. Wagner,
un compositor alemán, compuso una ópera sobre este tema, considerada una joya
de la música.
Ante nuestros ojos aparece Bingen
del Rin cerca de Maguncia, y esta última población nunca se me olvida porque
mis maestras de primaria nos obligaban a memorizarla como la ciudad natal de
Juan Gutenberg, el inventor de la imprenta en 1440. El primer libro impreso fue
la Biblia. Así terminó la era de los pergaminos, que eran manuscritos en hojas
hechas de piel de animales inventadas en la ciudad griega llamada Pérgamo.
Nuestro recorrido fluvial termina
en Sankt Goar, una ciudad con más historia que una enciclopedia.
70
Llegamos a Fráncfort del Meno,
última estancia de nuestro recorrido europeo. Aquí
nació Johann
Wolfgang von Goethe. Muchos consideran que el cerebro de Goethe ha sido el mejor empleado por
hombre alguno; su mente de humanista, artista y hombre de estado también se
ocupó con mucho éxito de las ciencias puras. Publico Las cuitas del joven
Werther, la novela que lo catapultó a la fama y donde describe vivamente la situación peculiar y
desesperante de amor incomprendido. Se
lee muy bien cuando estamos enamorados solos. Su fausto lo consagro como uno de
los más grandes de la literatura de
todos los tiempos.El pensamiento de Goethe
es muy diverso y amplio, yo he tomado tres frases:
“El mayor mérito del hombre es
y será el determinar las circunstancias lo más que pueda y se deje
determinar por ellas lo menos posible”
“No
sabemos de ningún modo mundo sino en relación con el hombre, no queremos arte
alguno sino el que es reflejo de esa relación”.
“Al
contemplar una biblioteca uno se siente en presencia de un gran capital que
rinde, silencioso, interés imprevisto”
Vamos
al Romer, el centro antiguo de Fráncfort y lugar para el esparcimiento. Natalia y yo
celebramos con una cerveza oscura, amarga, fría y sabrosa, servida en unos
vasos que me parecen muy grandes.
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario