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Camino
a la próxima ciudad entramos a una granja de quesos llamada “El gato en el
bosque”. Allí nos hacen una demostración de cómo se fabrican algunas
delicateses holandesas, luego de lo cual viene una degustación de variados
quesos y salsas.
Partimos
a Marken, antigua isla ahora unida al país con un dique. Caminamos por
estrechas veredas y entre casas de madera
que mantiene su estilo y
estructura arquitectónica medieval. Son conservadas como museos con cuadros,
vestimentas antiguas y muebles como mesas, sillas y camas. Me llama
poderosamente la atención una cama para dormir sentado. Preguntó como médico la
posible causa de la construcción de ese mueble peculiar. Me explican que
ciertas personas pensaban que debían dormir es pose sentada para evitar que la
sangre se vaya a la cabeza (¿?) porque eso puede provocar la muerte (¿?). En mi
práctica médica he tenido pacientes muy obesos que dormían sentados porque no
pueden respirar si duermen en forma horizontal. Eso se llama síndrome de la
apnea del sueño: la persona siente que la respiración se le paraliza
momentáneamente y tiene mucho miedo, por eso prefiere dormir sentada. Pero he
visto otros pacientes: los que piensan que la muerte les puede sólo sobrevenir
en una cama para dormir en la noche. Por eso se hacen una cama que se parezca
más a un sofá, a un diván o un mueble para sentarse. Nikolai Gógol, un escritor
ruso muy famoso del siglo XIX y cuyos cuentos sarcásticos leí cuando llegué
a Moscú, solía dormir en sillas o
muebles. Incluso no se quitaba la ropa ni el calzado. Unos afirman que temía
morir en la cama, pero otros creen que lo hacía por motivos religiosos:
practicaba una especie de mortificación corporal para sacrificarse y agradar a
dios.
Salimos
de los museos y admiramos sus balcones con muchas flores, sobre los cuales
revolotea una bandada de gorriones.
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